La Rioja

Un valle que alimenta los sentidos

Un experto asador vasco preparó durante horas al carbón vegetal las dos terneras del valle, de 250 kilogramos cada una. :: e.p.
Un experto asador vasco preparó durante horas al carbón vegetal las dos terneras del valle, de 250 kilogramos cada una. :: e.p.
  • La XV Jornada de la Ternera Asada de Enciso abrió ayer las actividades promocionales del Alto Cidacos

Después de más de quince horas vuelta y vuelta, asándose al carbón vegetal mientras viajaba la noche y despertaba el domingo, tocaba el momento de llevarlas al plato. Era el momento cumbre, el que esperaban los cientos de personas que disfrutaron en el soleado mediodía otoñal de ayer de la decimoquinta edición de la Jornada de la Ternera Asada de Enciso.

Con la llegada del otoño, era la primera cita de las jornadas promocionales organizadas por la Mancomunidad Dinatur para mostrar la gastronomía típica y los espléndidos paisajes del valle del Alto Cidacos. Porque después de degustar la ternera asada de Enciso, las próximas convocatorias serán con las Jornadas del Queso artesanal de Munilla el 22 y 23 de octubre y las Micológicas de Arnedillo el 5 y 6 de noviembre.

Como muestra de apoyo a esta iniciativa turística y gastronómica, el presidente del Gobierno de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, compartió junto al consejero de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia, Conrado Escobar, el mediodía de ayer con los alcaldes de Enciso, Ricardo Ochoa, de Munilla, Claudio García, de Arnedillo, Pedro A. Montalvo, y de Zarzosa, José María Sáenz. En ese sentido, Ceniceros subrayó el esfuerzo de ayuntamientos, entidades y empresas que llenan La Rioja cada fin de semana con decenas de actividades, contando más de 70 en el ámbito turístico para hacer de esta región un «destino para el auténtico disfrute de los sentidos».

Ése fue el propósito de los cientos de personas que disfrutaron del mediodía, tanto en el frontón de la villa vestido con la feria de productos artesanos como en el parque de paleoaventura Barranco Perdido, que vivió ayer un día de puertas abiertas, el último de esta temporada.

Disfrutó el sentido de la vista con unos paisajes que atrapan y que comienzan a dorarse en la entrada del otoño. Disfrutó el oído de música tradicional y el tacto del mano a mano con la naturaleza mientras el olfato era atraído por las horas de asado. Y, por supuesto, el gozo fue para las papilas gustativas, por la oportunidad de saborear la exquisita carne de dos terneras de 250 kilogramos asadas al carbón vegetal por manos expertas. Sobre las 13.30, la fila ocupaba el frontón. Las 900 raciones se agotaban y comenzaba el reparto de una comida que muchos compartieron en el campo.