La Rioja

Ellas despiden a sus pastores

Las ovejas, todavía protagonistas de la celebración. :: p. h.
Las ovejas, todavía protagonistas de la celebración. :: p. h.
  • La XII Fiesta de la Trashumancia en la Venta de Piqueras rememoró el papel de las mujeres

Ya no hay sollozos ni abrazos interminables porque tampoco ya hay alguien en Cameros que atraviese sierras, campos y ríos para llevar a sus ovejas al valle de la Alcudia (Ciudad Real) o al norte de la provincia de Córdoba.

Y, sin embargo, la trashumancia sigue muy presente en el recuerdo de los cameranos. Forjó su carácter, modeló sus costumbres y propició que en el siglo XVIII esta zona se encumbrara como uno de los lugares con mayor renta de Europa.

Ayer, como cada primer sábado de octubre, la Venta de Piqueras, situada en término de Lumbreras, acogió la XII Fiesta de la Trashumancia organizada por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente en colaboración con la Hermandad de las Trece Villas. La intención es, en las fechas en que los pastores iniciaban su caminata hacia el sur, rememorar este paso del ganado ovino que está en el ADN de esta tierra.

Esta edición pretendía también ensalzar el papel de las caras menos conocidas de este fenómeno, el de las mujeres. Aquellas que decían adiós a sus maridos, padres o hermanos para no verlos durante meses (hasta la festividad de San Juan aproximadamente) y que, durante su ausencia, trabajaban las fincas, alimentaban al resto del ganado, tejían y cuidaban a los niños y a los abuelos enfermos.

Así, resultó especialmente emotivo el espectáculo 'Voces de mujer' que trajo el grupo aragonés de música folk 'La Chaminera', puesto que entonó aquellas canciones y coplillas que se cantaban en el medio rural durante ese largo tiempo de espera. También tuvo un guiño femenino el cuentacuentos de pastores, que relató varias historias de pastoras.

Bajada del puerto

Aunque, como todos los años, las que se erigieron en auténticas protagonistas fueron las merinas. Un rebaño de ovejas inició su andadura a las 10 horas en el puerto de Piqueras y, completados algo más de 2 kilómetros, hizo su entrada en la Venta para acaparar todas las miradas (en especial, de los más pequeños de la casa) y ser objetivo de decenas y decenas de cámaras fotográficas.

Entonces comenzó la fiesta. Porque si bien esta cita persigue dar a conocer la trashumancia y las tradiciones que la rodean (a través de degustaciones de migas, una caldereta de cordero, un mercado de artesanía variada, talleres de transformación del vellón en lana,...), en el fondo tiene mucho de «punto de encuentro». Así lo destacaba el director general de Medio Natural, Miguel Urbiola, días antes durante la presentación del evento y así ocurrió ayer.

Y es que la Venta de Piqueras congregó a gentes de ambos Cameros (Nuevo y Viejo), pero también de la provincia de Soria. Serranos unidos por un mismo pasado trashumante, unas costumbres y un modo muy similar de entender la vida.