La Rioja

Los vecinos de la Atalaya reclaman obras de mejora en la calle Berones

Asistentes a la reunión que Rivado y Redondo mantuvieron ayer en Bendaña con los vecinos. :: c.v.
Asistentes a la reunión que Rivado y Redondo mantuvieron ayer en Bendaña con los vecinos. :: c.v.
  • Desde el Ayuntamiento de Haro les informaron del servicio de autobús, el aparcamiento y la estabilización del talud

Preocupación, malestar y también agradecimiento fueron algunas de las emociones que manifestaron ayer los vecinos de la Atalaya. La alcaldesa de Haro, Laura Rivado, y el concejal de Obras, Javier Redondo, se reunieron con ellos para informarles de varias actuaciones previstas en el barrio más alto de Haro.

En varias ocasiones habían solicitado al Ayuntamiento de Haro que el autobús urbano subiera hasta su barrio ya que la parada más cercana no salva el desnivel para ir hasta las casas. El equipo de gobierno realizó un estudio y para que el vehículo pufiera girar arriba era necesario habilitar una rotonda. Ante la construcción de dicha rotonda, los técnicos y el equipo de gobierno consensuaron la construcción de un aparcamiento que permite que el urbano suba hasta allí.

Muchos de los vecinos se mostraban agradecidos por este esfuerzo. «Tenemos coche, pero hay gente que no y ahora se pueden ir hacer la compra donde quieran», señalaban. Pero el aparcamiento también va a hacer que desaparezcan unas catorce plazas de estacionamiento, algo que avivó el malestar entre los vecinos. Muchos tienen lonjas, pero «aunque se ha solicitado el vado, el Ayuntamiento no lo concede», recuerdan. Y critican que siempre se apaque en sus aceras.

Javier Redondo defendió la construcción del aparcamiento ya que se hace para que suba el urbano. «Se va a unir con el resto de Haro un barrio que históricamente ha estado abandonado», asegura el responsable de Obras. Ayer comenzaron las obras que tienen un plazo de cinco meses y un coste de 51.000 euros.

Los vecinos preguntaron por qué ese dinero no se podía haber invertido en la mejora de la calle Berones, una de las que delimita el cerro. «El autobús podía esperar y la calle es más urgente», repetían.

Rivado y Redondo adelantaron que hay una «actuación completa» prevista para esa zona que contempla incluir otras calles, pero reconocieron que la renovación de la red de abastecimiento en la calle Berones «se realizará en 2017 o en 2018».

Los residentes en la viviendas de la Atalaya también mostraron su preocupación por el retraso en la estabilización del talud, que hace dos inviernos levantó la alarma por el corrimiento de tierras. Las obras estaban previstas para el verano, pero una licitación con un presupuesto «que no respondía a los precios de mercado», primero, y una «infracción no subsanable», como define el BOR, en el segundo proceso de adjudicación han hecho que ahora esté abierta la tercera licitación.

A primeros de octubre finaliza el plazo para que las empresas vuelvan a presentar sus propuestas. El equipo de gobierno confía que las obras puedan comenzar antes de que acabe el año. «Técnicamente nadie ha dicho que con lluvias no se pueda afianzar la ladera», concluyó Rivado.