La Rioja

Adiós a una peluquería de 70 años

Bienvenida y Mari Carmen en su peluquería de Cervera. :: s.s.j.
Bienvenida y Mari Carmen en su peluquería de Cervera. :: s.s.j.
  • Mari Carmen Bermejo cierra por jubilación un negocio que abrió su madre

Mari Carmen Bermejo Vidorreta se ha jubilado este mes de septiembre, a los 63 años de edad. Hasta ahora regentaba una peluquería en Cervera del Río Alhama, que cierra después de la nada desdeñable cifra de setenta años de actividad en el Barrio de Abajo.

La abrió su madre, Bienvenida Vidorreta Jiménez. Por aquel tiempo las mujeres cerveranas que querían trabajar tenían dos opciones: dedicarse a las alpargatas o a tareas relacionadas con la agricultura. A 'Bienve' no le gustaba ninguna de las dos posibilidades y decidió acudir a una academia de peluquería de Tudela (Navarra) para aprender. En Cervera estableció su negocio, que cambió de ubicación en varias ocasiones, siempre en bajeras de la calle Ibo Alfaro, en el barrio de San Gil.

«Desde que tenía uso de razón, yo ayudaba a mi madre en la peluquería» comenta Mari Carmen. «Estuve 11 años en la oficina de una fábrica de conservas en Cervera. Cuando cerró fui a la cooperativa de alpargatas, trabajo que compatibilizaba con el de peluquera. La cooperativa también desapareció y entonces me quedé definitivamente con mi madre», nos cuenta. Durante muchos años las dos regentaron el negocio. «Mi madre no se jubiló hasta que sufrió un ictus. Lo dejó por obligación» explica Mari Carmen.

En setenta años de actividad, las dos peluqueras tienen numerosas anécdotas. Pero sobre todo, se quedan con la idea de que su negocio, además de cuidar y embellecer los cabellos de las clientas, era como un lugar de terapia de grupo para las numerosas cerveranas que han pasado por sus manos.

A Mari Carmen también le sorprende que, poco antes de cerrar, una joven preguntó qué eran esos aparatos (los secadores de pie). En estos años comenta que han desaparecido elementos como las pinzas para hacer ondas al agua.

Atrás quedó la época en la que acudía asiduamente a las casas de las más pudientes del municipio, el servicio a domicilio cuando había más diferencia de clases sociales. Por otro lado, hasta la fecha, esta profesional de los cabellos se encargaba además de atender a los ancianos de la residencia hospital de la Purísima Concepción y a las personas enfermas que lo requerían.