La Rioja

Haro se rinde a su patrona

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Las autoridades acudieron a la misa en la basílica. :: / Cristina Valderrama

  • La Virgen de la Vega recibió el cariño de los jarreros en forma de flores, mosto y piropos

La festividad de la Virgen de la Vega es una jornada muy especial para los jarreros ya que reciben a su patrona por las calles de Haro en dos ocasiones. Si por la tarde le cantan el himno en el Rosario de Faroles, por la mañana le demuestran su cariño en forma de flores en los Jardines de la Vega. Tras la misa, que celebró el obispo, Carlos Manuel Escribano, y a la que acudió el presidente de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, la imagen de la Virgen de la Vega fue trasladada a los Jardines de la Vega.

Ayer lucía el manto bordado con coloridas flores, uno de los muchos que conserva la cofradía y que cada año le colocan las camareras de la Virgen. Y a pesar de que el día era gris y amenazaba lluvia, iluminó con su presencia los Jardines de la Vega.

Porque durante dos horas se fueron sucediendo los actos para demostrarle su devoción. Los niños Raúl y Ángela pisaron las uvas de los viñedos de las bodegas con los que se obtuvo el primero mosto. Y la cofradía, encabezada por el mayordomo Javier Ríos, se lo ofreció a la patrona a la patrona junto a las espigas de cebada con granos de trigo que recuerdan el milagro.

Y después, a los pies de la Virgen se fue tejiendo un auténtico manto de flores. Las instituciones, representantes de ayuntamientos, cofradías y las asociaciones de Haro llevaron sus ramos y cestas. Y seguidamente, muchos jarreros desfilaron en familia para mostrar su amor a la Madre de Haro y sembrar en los más pequeños ese cariño hacia la Virgen de la Vega.

La admiración también se transformó en loas y los piropos ganadores fueron leídos por sus autores o por personal de la cofradía. Y una vez más sonaron el himno al vino, el himno a la Virgen de la Vega y el de Haro con la Coral Polifónica y la Banda Municipal de Música. Y sin tener que utilizar el paraguas, los jarreros se despidieron de la patrona hasta la tarde antes de regresar al interior de la basílica.