La Rioja

José Roberto López Mora, con la futura Escuela de Música al fondo.
José Roberto López Mora, con la futura Escuela de Música al fondo. / J.A.

Una vida detrás de la batuta

  • José Roberto López Mora se despide como director de la Banda Municipal tras 28 años al frente

La jubilación ha llamado a sus puertas. O al revés, al ser voluntaria. El caso es que José Roberto López Mora ha cesado ya, oficialmente, como director de la Banda Municipal y de la Escuela de Música de Santo Domingo de la Calzada para disfrutar de la vida allá por los cuarteles de invierno donde cumplirá su sueño, en un lugar donde dicha estación, prácticamente no existe: en las Islas Canarias.

Su primer concierto, como director interino, fue en 1988 y lo hizo para los cursos 'de los belgas', con Rodolfo Varona de alcalde y José Luis Andrés como concejal de la banda. No guarda demasiado buen recuerdo de la actuación, por culpa de un aperitivo colocado previamente. «Se dedicaron más a comer que a escuchar la música», recuerda con humor.

Se encontró una banda de música «envejecida», por lo que, rejuvenecerla fe uno de sus primeros objetivos como director . «Fui a los colegios y conseguí bastantes alumnos, de los que 8 ó 9 todavía están en la banda. Cuando íbamos a las concentraciones nos decían: 'Qué Banda más joven y qué bien suena'», recuerda.

Con él se convirtió en Escuela de Música la Academia de Música, solo enfocada a proporcionar alumnos a la banda. Amplió la oferta de enseñanza de instrumentos y se llegó a tener 125 alumnos. Su gran espina, precisamente, «aún es» que los estudios musicales no sean oficiales. «Desde Rodolfo Varona, a todos los alcaldes que han pasado les he dado la paliza para conseguirlo», indica de un proyecto que, ahora, con la rehabilitación del edificio del Corregimiento podría conseguirse, al habilitarse un espacio adecuado para ello.

De su etapa, Roberto consigna logros importantes, como «haber ayudado e influenciado en conseguir numerosos profesores de Música». También hace algo suyo el respeto y admiración que la banda cosecha dentro y fuera de la localidad; o haber conseguido «uno de los mejores archivos digitales para el repertorio de la banda». Aunque, si con algo se queda de todo este tiempo, es con el «gran grupo humano» que conforma la banda, de la que se lleva muchas vivencias, imborrables algunas, como «ver a un músico llorar por poder hacer un solo»; el calor de los aplausos o aquellas palabras del músico Ángel González, cuando decía «suena como un órgano».

También tiene algún 'pero': 28 años dan para mucho. Por ejemplo, cuando al hablar de futuro pide «compromiso», con los ensayos y las actuaciones, a todos los músicos de la banda, sin ocultar su pesar porque algunos miembros la dejan 'colgada' por cumplir con otras citas musicales. Le gustaría eso y que siga sonando como lo que es. «No es una charanga», dice. Sobre las preferencias respecto a quién debiera ser su sucesor indica que «ya di un nombre al Ayuntamiento», que no es del actual director accidental, Guillermo Hidalgo. Pero esto ya no le compete. Está fuera de la banda, aunque siempre la vaya a tener muy dentro.