La Rioja

Logroño, 29 jun (EFE).- El juicio contra siete acusados de participar en 2016 en una operación de robo de 100 kilos de hachís a traficantes en Marbella (Málaga), entre ellos cuatro guardias civiles, ha quedado hoy visto para sentencia y el fiscal ha rebajado las penas en diez años para seis de ellos y en siete para otro.

Este juicio se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Logroño desde el pasado día 22, en el que tres de los guardias civiles han reconocido que participaron en la operación; mientras que el cuarto ha negado los hechos.

Para este último imputado, la pena pedida finalmente hoy por el fiscal ha sido de diez años y nueve meses de cárcel -un año por pertenencia a grupo criminal; cuatro años y seis meses por tráfico de droga y multa de 592.753 euros; cinco años por robo con violencia y tres meses de cárcel por delito leve de lesiones-.

Para cada uno de los restantes, la pena que el Ministerio Público ha pedido en su escrito de conclusiones una pena de siete años y dos mes de prisión -ocho meses de cárcel por pertenencia a grupo criminal; tres años y un día y multa de 592.753 euros por tráfico de droga; tres años y 6 meses por robo con violencia y multa de un mes y razón de 25 euros diarios por delito leve de lesiones-.

El fiscal, en su escrito inicial de acusación, pedía para cada una de los siete implicados en estos hechos, ocurridos en septiembre de 2016, una pena 17 años y medio de prisión, tres de ellos por pertenencia a grupo criminal, trece y medio por los delitos contra la salud pública, robo con violencia y detención ilegal y uno por el de tenencia de armas.

El líder de la operación, un guardia civil nacido en La Coruña que estaba destinado en Logroño, ha reconocido durante el juicio que contactó con uno de los traficantes magrebíes de Marbella y ofreció al resto de los acusados entre 10.000 y 20.000 euros para que le ayudaran a simular una operación de la Guardia Civil para hacerse con la droga, valorada en unos 600.000 euros.

Los acusados -dos empresarios, cuatro guardias civiles y un vigilante de seguridad-, procedentes de La Rioja, Galicia y Baleares, alquilaron en Madrid un coche y una furgoneta para dirigirse a Marbella (Málaga).

Cuando se iba a producir el supuesto intercambio de la droga por una determinada cantidad de dinero, salieron cinco de los acusados encapuchados y con chalecos identificativos de la Guardia Civil, pistolas y escopetas para apoderarse de la droga, según el fiscal.

Una vez que obtuvieron el hachís y camino de Madrid, pararon a repartir la droga y fueron detenidos por agentes de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional, que tenían controlada la operación.