La Rioja

Logroño, 13 ene (EFE).- El Campus Promete visitará mañana al Sant Adriá obligado a buscar la sorpresa para aferrarse a la permanencia, a pesar de que el equipo catalán destaca por tener un bloque muy compacto, aunque, eso sí, llega al partido después de dos derrotas consecutivas.

El Campus Promete debe sacar ya partido a las individualidades de Gidden y Jovanovic, que tras la lesión de Temeka Johnson, se han quedado como las grandes referentes del equipo riojano.

Por sí solas pueden desnivelar un partido, aunque sus últimas actuaciones no lo han logrado, en especial las de la montenegrina, que parece lejos de su mejor nivel.

Enfrente, el conjunto recién ascendido se ha confirmado como una de las sorpresas de la competición (con 8 victorias) gracias a un juego con pocas fisuras y "machacón".

De hecho, ya lo demostró en Logroño, donde pareció entregado y en vez de eso no se rindió y ganó por 80-81.

En este equipo han confirmado su liderazgo la pívot de Mali Mariam Colibaly (9,6 puntos y 7,4 rebotes por partido, además de 12,6 puntos de valoración) y la española Ana Belén Arrojo (11,3; 5.2 y 11,4, respectivamente).

También tienen un papel importante en el equipo la base estadounidense Andrea Charmaine Riley (10,7 puntos de media) la pívot checa Julia Reisingerova y la alero española Mireia Vila, las tres con más de 100 puntos anotados ya.