La Rioja

Logroño, 14 nov (EFE).- La misión Solar Orbiter, que la Agencia Espacial Europea (ESA) ultima lanzar al espacio entre 2019 y 2020, permitirá, por primera vez, entender mejor cuál es el origen de todos los fenómenos que tienen su origen en el Sol y que afectan a la Tierra y, así, hacer más segura la vida humana.

Este es uno de los objetivos en los que trabaja el consorcio internacional proyecto SO/PHI, que tiene liderazgo español y que es uno de los instrumentos científicos de la misión Solar Orbiter, que explorará la dinámica solar desde el espacio.

Logroño acoge desde hoy y hasta el próximo día 16 una reunión de científicos que forman parte de este consorcio, cuyo principal responsable en España es el investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, José Carlos del Toro.

En declaraciones a los periodistas, Del Toro ha destacado el alcance mundial de esta misión, consistente en una sonda, que se lanzará desde la Estación de Caño Cañaveral (Estados Unidos) y que realizará un viaje en una órbita elíptica en torno al Sol de unos tres años, durante los que se servirá de la gravedad de Venus y de la Tierra.

El objetivo de este proyecto, que ha calificado de "una verdadera aventura humana", es "entender mejor cuál es el origen de todos los fenómenos que tienen su origen en el Sol que afectan a la Tierra" y que, aunque son de muy diversos tipos, los más llamativos son los que ocurren en las denominadas "tormentas geomagnéticas o tormentas solares" porque tienen su origen en el mismo.

En este tipo de "tormentas solares", ha indicado Del Toro, la Tierra es "bombardeada" por partículas altamente energéticas, -provenientes del Sol- que, cuando golpean la ionosfera, alteran sus propiedades y "pueden poner en peligro determinadas cosas que son muy importantes para nuestra vida actual".

Otros de estos fenómenos son las manchas y el viento solar, que es un flujo continuo de partículas con carga eléctrica, que emanan del Sol y que viajan por el espacio interplantenario.

Es tal la influencia de la ionosfera en la vida terrestre actual, sobre la que actúan todos estos fenómenos, ha explicado este científico, que es un espacio que se utiliza para "comunicarnos por teléfono, ver la televisión o para los vuelos intercontinentales", sobre los que los polos terrestres ejercen una incidencia decisiva.

Así, el cometido de la Solar Orbiter es realizar una cartografía precisa del campo magnético solar, que es el responsable de casi todos los fenómenos que se observan en el Sol.

"Si somos capaces de predecir todos estos fenómenos, al igual que hoy somos capaces de predecir el tiempo atmosférico -ha agregado- nuestra vida, que cada vez depende más de la tecnología, será más rica y más segura, ya que cada vez depende más de la tecnología, que es vulnerable a este tipo de fenómenos".

Del Toro ha precisado que el lanzamiento de esta misión ha sufrido varios retrasos, que ha calificado de "normales" porque se trata de garantizar que se puedan cumplir todos los objetivos científicos y ello requiere poner a prueba todos los equipamientos de una manera satisfactoria.

La previsión actual es que la misión sea lanzada entre 2019 y 2020, con la idea de que, a partir de 2022, se puedan obtener los primeros resultados.

Ha recordado que Solar Orbiter llevará una serie de instrumentos altamente sofisticados de un peso total de 180 kilos, que le deben permitir observar diferentes fenómenos en la heliosfera.

Entre ellos está el SO/PHI, que ha sido desarrollado por un equipo de investigadores españoles del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y alemanes del Instituto Max Planck y que es la primera misión de la historia de la ESA en la que España tiene una visibilidad semejante, ha precisado.

Por primera vez, se utilizarán en el espacio retardadores ópticos de cristal líquido, que permitirán medir propiedades claves de la luz solar.

También se utilizará tecnología única que "ofrece unas ventajas formidables para aislar, de forma muy precisa, longitudes de onda, que son los colores del Sol y que permitirán deducir los campos magnéticos".

La misión también incorpora un dispositivo electrónico, que, en un minuto, hará la función de cincuenta ordenadores en una hora, a bordo de la nave, y que permitirán analizar científicamente los datos.