La Rioja

Logroño, 17 jul (EFE).- La Cocina Económica de Logroño recibe a más usuarios jóvenes y a personas con problemas de salud mental que en años anteriores, debido, posiblemente, a la crisis económica, ha afirmado en declaraciones a Efe su director gerente, Javier Porres.

Porres ha explicado que la edad media de las personas que acuden a esta entidad se ha reducido y se encuentra actualmente entre los 30 y los 50 años, y, además, han aumentado los usuarios jóvenes entre 18 y 20 años, que acuden a esta organización por la falta de empleo en la mayoría de los casos.

También ha habido un reciente incremento de usuarios con afecciones relacionadas con la salud mental, según Porres, para quien los usuarios que acuden a la Cocina Económica siguen siendo hombres en su mayoría, pero "ahora hay más nacionales que extranjeros, cuando siempre el reparto ha sido mitad y mitad".

"Los usuarios extranjeros han ido desapareciendo a lo largo de los años en su gran mayoría y, hablando con ellos, hemos detectado que han emigrado a otros países", ha subrayado.

Porres ha indicado que todos los veranos notan la disminución de las personas que solicitan los diversos servicios que ofrece esta organización, entre los que se encuentra el comedor social, el programa de acogida, el alojamiento alternativo y el centro de educación infantil.

Ha señalado que el motivo de esta reducción puede ser que los usuarios encuentran otras formas de obtener su sustento en verano, como, por ejemplo, con el trabajo en las campañas de recogida de fruta, características de esta época del año.

"Empieza a surgir empleo y el que puede y ya se conoce un poco cómo funcionan los sectores, se marcha a realizar ese trabajo, y hay fiestas de pueblos en las que come mucha gente", ha recalcado.

"Tenemos un voluntariado bastante estable, con una estructura de las personas que vienen a lo largo del año", ha señalado Porres, quien ha añadido que, aún así, siempre acuden personas dispuestas a ayudarles e intentan atenderles.

El director gerente de la Cocina Económica, fundada en 1894, ha afirmado que hay muchos jóvenes que se implican con esta entidad, ya que hay colegios cuyos alumnos se comprometen a colaborar periódicamente, "les gusta y luego intentan reengancharse".

El mes de septiembre es el momento del año en el que más personas recurren a la Cocina Económica, algo que achaca a los temporeros que viajan este mes a La Rioja para trabajar en la vendimia.

El comedor de esta organización tiene capacidad diaria para 120 personas y acoge a una media anual de 80, pero, en septiembre, la media es de 300 personas, por lo que tienen doble turno de comida y de cena, ha relatado.

"Duplicamos los voluntarios y el trabajo porque tenemos que atender a los temporeros y se nota un movimiento en la ciudad, de hecho, ese mes, ninguno de los que trabajamos podemos irnos de vacaciones, estamos todos al 100 % con la Cocina Económica", ha dicho.

Porres ha afirmado que es "en Navidad cuando más gente se acuerda" de colaborar con la Cocina Económica, seguida del mes de septiembre porque "sale en los medios de comunicación lo de los temporeros y, entonces, la gente se acerca por si hay necesidad".

Ha recordado que, desde hace tres años, esta entidad ofrece un servicio de comida en "tuppers", dirigido a personas afectadas por la crisis económica con reservas para acudir al comedor social o a cargo de menores.

Sus datos indican que "se ha notado un incremento bastante importante de este servicio de 'tuppers'", del que la Cocina Económica reparte una media de cincuenta raciones diarias.

"Nosotros detectamos que hay familias que lo están pasando mal y que, alguna vez, piden ayuda, y hay otros que vemos que no se atreven ni a transmitir que tienen problemas", ha dicho.

Ha argumentado que el servicio más solicitado de esta entidad es el comedor social porque es el más conocido por los personas, aunque se realiza actividades más diversas.

Ha puesto como ejemplo el alojamiento alternativo que ofrece la Cocina Económica, con capacidad para 72 personas que se han quedado en la calle por diversos motivos, como el paro o el maltrato.

Este servicio ha tenido un incremento de solicitudes porque "los alquileres están subiendo" y, debido a este aumento, este año han recibido unas cuarenta peticiones para esta prestación que "se han quedado fuera".

Porres ha señalado que las familias monoparentales, formadas en su mayoría por madres con niños, son las principales usuarias del alojamiento alternativo, aunque también hay padres y personas individuales que lo requieren.