La Rioja

Logroño, 19 jun (EFE).- El Juzgado de lo Social número 3 de Logroño ha declarado nulo el despido de una trabajadora después de que esta le comunicara a la empresa que sufría acoso sexual por parte del marido de una de sus supervisoras de la tienda de Haro en la que trabajaba, ha detallado hoy UGT de La Rioja en una nota.

La demandante, asesorada jurídicamente por UGT de La Rioja, interpuso una demanda por reclamación de despido el cuatro de agosto del 2016 para que la justicia declarara su nulidad o subsidiaria improcedencia y condenara a la empresa al pago de las costas.

Ha indicado que la tienda pertenece a una empresa de origen gallego con más de 35 tiendas en toda España, dos de ellas en La Rioja: una en Haro y otra en Arnedo.

Ha relatado que los hechos juzgados se remontan a junio de 2016, cuando la demandante, trasladada temporalmente a otra tienda de los mismos propietarios de Miranda de Ebro (Burgos), recibió la visita de la supervisora y su marido.

UGT indica que el marido, en un momento en el que se encontraron solos, intentó besar a la trabajadora de forma reiterada y repetida, le dio "un beso no consentido en la boca y una palmada en el glúteo".

La trabajadora se lo comunicó inmediatamente a la hija del propietario y encargada de la tienda, quien se lo trasladó a su padre y este, en lugar de tomar represalias contra el demandado, se limitó a restarle importancia al asunto y que "si tenía que hacerlo, le diera un perchazo", ha añadido.

La trabajadora llegó a comprar una cámara para poder grabar estas situaciones e, incluso, en una ocasión lo grabó dirigiéndose a ella en los términos de "me tienes abandonado" y "no me diste nada hoy, no me diste un beso".

La trabajadora causó baja el uno de julio por alteración de su estado anímico y trastorno de ansiedad reactivo a acoso sexual en el trabajo, y contó que, durante los días anteriores a la consulta, una persona habitual en su medio laboral le había dado "cachetadas en los glúteos y hasta un beso", señala UGT.

Al día siguiente, la empresa remitió a la trabajadora una carta de despido al alegar una disminución del rendimiento de su trabajo y dejadez de sus funciones, así como de sus tareas de vigilancia y control.

El sindicado ha explicado que el Juzgado ha dado por probada la versión de la trabajadora, quien, como consta en la sentencia, "fue objeto de comentarios inapropiados, así como contactos de contenido sexual no deseados, en su centro de trabajo y durante su prestación de servicios, por parte de una persona cuya presencia allí no era circunstancial".

La presencia de esta persona estaba justificada por la relación marital con otra trabajadora de esa misma empresa, superior jerárquica de la demandante que suscribió su carta de despido, por lo que la sentencia indican que se configura esa conducta como constitutiva del denominado "acoso sexual ambiental".

El fallo judicial añade que "no fue idónea y adecuada la reacción empresarial -"que si hacía falta le diera un perchazo"-, lo que constituía ya una omisión o dejación de funciones respecto al deber de protección laboral".

Además, "la inmediación con que fue despedida confiere al conjunto de circunstancias anteriormente reseñadas el valor de indicio sugestivo de la vulneración del derecho fundamental que se denuncia", precisa la sentencia.