La Rioja

Logroño, 29 nov (EFE).- Los científicos no conocen de qué está hecho el 95 por ciento del universo, ha afirmado a Efe el físico de partículas Francesc Monrabal, coordinador técnico del proyecto internacional NEXT, que se desarrolla en el Laboratorio Subterráneo de Canfranc (LSC), en Huesca.

Monrabal ha hecho estas declaraciones antes de la conferencia que pronuncia hoy en Logroño sobre el origen del universo, dentro del programa "Divulgaciencia", de la Fundación Caja Rioja.

"Cuando miramos al universo y observamos cómo se expande y cómo rotan las galaxias -ha proseguido-, vemos que la materia que conocemos solo puede formar el 5 por ciento del universo", lo que significa que "no sabemos de que está hecho el 95 por ciento de nuestro universo".

Ha explicado que físicos de partículas buscan en el neutrino -partícula muy pequeña, como el electrón, que se mueve casi a velocidad de la luz- una explicación al origen del universo y a la existencia del ser humano.

El proyecto NEXT plantea construir un detector que compruebe, por primera vez, la existencia de un raro fenómeno natural llamado "Desintegrador Doble beta sin neutrinos".

Según este investigador, "si se confirma esta hipótesis, propuesta hace más de cincuenta años por el físico italiano Ettore Majorana, el neutrino sería su propia antipartícula, lo cual ofrecería una explicación a por qué el universo está hecho de materia y no de antimateria".

Estos estudios se explican en el hecho de que, tras más de cuarenta años trabajando y descubriendo las propiedades de la materia y las partículas que componen al ser humano y al universo, "hemos aprendido dos verdades interesantes: no entendemos el 95 por ciento del universo y, además, no deberíamos de existir", ha indicado este científico español.

Ha añadido que "a los físicos de partículas nos gusta existir, pero, sobre todo, saber por qué lo hacemos" y "una posible solución a este problema podría venir de parte del pedazo más pequeño de realidad que conocemos, que es el neutrino", cuya velocidad se acerca a la de la luz, pero no la alcanza.

Se trata, ha subrayado, de una partícula, casi indetectable, que "podría tener la llave de explicar la existencia del ser humano".

Para demostrarlo, "los físicos de partículas -que forman parte de este proyecto- hemos decidido meternos en una cueva", donde se ha ubicado el Laboratorio Subterráneo de Canfranc (LSC) bajo los pirineos aragoneses, con 850 metros de roca por encima y donde se ha instalado el detector NEXT.

Este NEXT empleará una cámara llena de 100 kilos de gas xenón enriquecido para crear las condiciones propicias para detectar la doble desintegración beta sin neutrinos.

Otra de las razones en las que se sustenta esta investigación es que, "cuando intentamos reproducir los instantes iniciales del universo en nuestros laboratorios usando los grandes aceleradores de partículas, vemos que producimos la misma cantidad de materia que de antimateria", ha precisado Morabal.

"Si esto fuese siempre así -ha apuntado- cuando se creó el universo se hubiese creado otro 'anti-universo'; se habrían aniquilado entre si y ahora solo quedaría luz".

En la actualidad, ha agregado, "por lo que sabemos, ni las galaxias, ni el sistema solar, ni los planetas, ni nosotros deberíamos de existir, pero si estamos aquí es porque algo pasó en esos instantes iniciales del universo, que hizo que sobreviviese una pequeña parte de la materia".

Para ayudar a responder a algunas de estas preguntas, este proyecto de Canfranc trata de desarrollar el citado detector NEXT-100 para medir ese proceso de "Desintegración doble beta sin Neutrinos".

"Si este proceso ocurre -ha añadido- significaría que los neutrinos, una de las partículas fundamentales, son su propia antipartícula y, por tanto, pudieron jugar un papel fundamental para romper la simetría materia/anti-materia en esos instantes iniciales del universo", ha asegurado.

El problema, ha informado, es que "este proceso es muy difícil de encontrar, tanto como encontrar un grano de arena en una playa", ya que, "al tratarse de un suceso radioactivo, hay muchos otros tipos de sucesos, como rayos cósmicos o radioactividad natural, que nos molestan para encontrar este".

Los primeros resultados de esta investigación se esperan conocer en los próximos dos años, ha precisado Monrabal, quien ha añadido que el motivo de instalar el proyecto bajo tierra es para "protegernos de la radioactividad que llega a la atmósfera".

En el proyecto NEXT, liderado por el Instituto de Física Corpuscular (IFIC), participan más de ochenta científicos de 13 centros de investigación procedentes de España, Francia, Portugal, Rusia, Estados Unidos y Colombia.