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El Benfica, contra la larga maldición de Guttmann

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El Benfica, contra la larga maldición de Guttmann

Antonio Torres del Cerro
Lisboa, 13 may (EFE).- El Benfica tendrá ante el Chelsea un doble propósito: lograr un título europeo 23 años después de perder su última final y deshacer de paso la maldición del único entrenador que le hizo campeón continental dos veces (1961 y 1962), el húngaro Béla Guttmann, quien predijo al coloso portugués una larga sequía.
"El Benfica no volverá a ser campeón europeo sin mí. Me voy". Así de lapidario y enigmático se expresó en un portugués precario Guttmann (1899-1981), entrenador de los encarnados entre 1959 y 1962 y en la temporada 1965-66.
Guttmann, un trotamundos del mundo del fútbol de origen judío, está considerado el padre fundador del gran Benfica de los 60 y 70 y uno de los mentores del genial Eusebio, estandarte de aquel equipo y estrella que compitió con el propio Pelé como mejor futbolista del planeta.
Sin embargo, su salida del Benfica no fue pacífica. Según los testimonios de jugadores de aquel conjunto, la dirección del conjunto lisboeta tuvo dificultades en satisfacer las exigencias económicas de Guttmann, que nacieron después de un curioso embrollo.
"Cuando él llegó al Benfica, dijo que quería poner un premio si ganase el título continental. El Benfica dijo que sí pensando que seguramente no íbamos a ganar", rememoró en una reciente entrevista el exfutbolista António Simões.
Sucedió que los portugueses, que habían ganado la Copa de Europa en 1961 al Barcelona Luis Suárez, Kubala, Kocsis y Csibor contra todo pronóstico, derribaron en la final de Amsterdam al poderoso Real Madrid de Alfredo Di Stéfano (5-3) después de ir perdiendo 0-2.
"Ganamos y después fue un problema para pagarle. Y, por tanto, hubo algunas dificultades de corresponder a las exigencias de Bela Guttman. No se quedó", reconoció el antiguo extremo Simoes, leyenda viva del Benfica, donde militó entre 1961 y 1975.
La maldición del húngaro, con fama de excelente motivador, persiguió al club de La Luz más de medio siglo. Claudicó en las finales de la Copa de Europa de 1963 y 1990 (las dos ante el Milan), 1965 (Inter), 1968 (Manchester United), 1988 (PSV Eindhoven) y en la Copa de la UEFA de 1983, ante el Anderlecht belga.
Él mismo fue víctima de su propio hechizo en su efímero regreso al Benfica (1965-1966), apeado en los cuartos de final de la Copa de Europa por el United por una abultado 1-5 en Lisboa y 3-2 en Manchester.
El próximo miércoles, ante el Chelsea y en Amsterdam, el mismo escenario en el que se proclamó europeo en 1962, el Benfica del entrenador Jorge Jesús busca ajustar cuentas con el pasado y dar una alegría a una de las aficiones más numerosas y devotas del planeta.
Sus cerca de 200.000 socios oficiales se unen a una legión de simpatizantes que rondan los cinco millones (la mitad de la población de Portugal), según cálculos extra-oficiales.
"Pase lo que pase en la final de la Liga Europa, ya es una motivación estar allí. Hace 23 años que el Benfica no está en una final europea. Es un reconocimiento por el trabajo durante la temporada", ha declarado Jesús.
Ganador de 32 Ligas -récord en Portugal- y 24 Copas lusas, un triunfo en la Liga Europa podría dejar abierta la posibilidad de que el club lisboeta firme un inédito 'triplete' en su centenaria historia. EFE
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