Washington, 9 feb (EFE).- El vicepresidente de EEUU, Joe Biden, hizo en una reunión con activistas un llamamiento para que China respete y proteja los derechos humanos, informó hoy la Casa Blanca, a cinco días de la reunión entre el vicepresidente chino, Xi Jinping, con el presidente estadounidense, Barack Obama.
Según indicó la Casa Blanca en un comunicado, Biden y otros altos funcionarios de la Administración Obama se reunieron el miércoles con cuatro expertos y defensores de los derechos humanos para tratar "el deterioro de la situación de los derechos humanos en China y las perspectivas de reforma".
En la conversación con los expertos y activistas sobre derechos humanos y reforma legal en China Benjamin Liebman, Kenneth Roth, Jianying Zha y Xiaorong Li también se abordaron "recomendaciones a la política estadounidense" sobre el asunto.
Biden reiteró que "una mayor apertura y protección de los derechos universales es la mejor manera de promover la innovación, la prosperidad y la estabilidad en todos los países, incluida China", según recogió hoy la Casa Blanca en un comunicado.
También subrayó "la creencia de la Administración en la universalidad de los derechos humanos y su compromiso con los derechos humanos como parte fundamental de nuestra política exterior".
Horas antes, el vicepresidente Biden también mantuvo una conversación telefónica con Xi sobre asuntos económicos, comerciales, regionales y globales.
La Casa Blanca aseguró que Biden "enfatizó la importancia de construir una relación china-estadounidense que responda a los asuntos prácticos que son de importancia para ambos países".
Xi, considerado el heredero de Hu Jintao al frente de China y el Partido Comunista de este país, tiene previsto acudir a EEUU la semana próxima para una visita que le llevará a Washington y los estados de Iowa y California, y durante la cual se reunirá tanto con Biden como con el presidente estadounidense, Barack Obama, el próximo martes.
Dos semanas atrás, Washington expresó su "grave preocupación" por los informes de violencia, inmolaciones y manifestantes muertos en el Tíbet, por lo que instó a Pekín a afrontar las "políticas contraproducentes" que han causado continuas tensiones en la región.
Desde su llegada al poder en 2009, la Administración Obama se ha esforzado en tender puentes hacia China, la gran potencia emergente, sobre la que asegura que quiere mantener una relación de amistad y respeto pese a que no podrá estar de acuerdo con ella en todas las áreas.
Si los derechos humanos son una de estas áreas de fricción, los asuntos económicos representan otra: Estados Unidos se considera perjudicado por China en las transacciones internacionales y culpa a Pekín de mantener la cotización del yuan a un nivel artificialmente bajo.
Además, el presidente de Obama anunció el pasado 24 de enero, en su discurso sobre el Estado de la Unión, la creación de una nueva unidad que combata las prácticas de competencia desleal en el comercio internacional, lo que incluye perseguir la piratería procedente de China. EFE