Madrid, 19 ene (EFE).- Ninguno de los países miembros de la Unión Europea cuestiona la necesidad de que Europa reduzca sus emisiones de CO2 un 30 por ciento en relación con los niveles de 1990, pero unos piensan que se podría asumir ese compromiso ya, y otros creen que antes habría que cumplir con el 20 por ciento anunciado.
Así lo ha explicado hoy la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, en un coloquio en el Club Siglo XIX.
La secretaria de Estado ha subrayado el valor del consejo informal de ministros de Medio Ambiente celebrado este fin de semana en Sevilla porque ha sido "importante" para analizar la Cumbre de Copenhague y para confirmar la "vocación" de la UE por "avanzar y no quedarse estancados en la frustración".
Ese consejo, ha dicho, ha servido para constatar que Europa debe "diseñar una estrategia compartida a medio y corto plazo, especialmente en lo referente a la financiación y al paquete financiero asociado a este proceso", ha explicado Ribera.
En cuanto a la reducción de emisiones que la UE (así como el resto de países firmantes del acuerdo de Copenhague) está dispuesta a asumir, Ribera ha asegurado que Europa quiere llegar al 30 por ciento. "Creemos que para ello hacen falta esfuerzos comparables por parte de países terceros y, se den o no se den, respaldaremos el objetivo del 20 por ciento".
Sin embargo, pese a que hasta el próximo 31 de enero no se conocerán los compromisos de otros países, Ribera ha asegurado que ya se cumple una premisa esencial: "en ese acuerdo están ya los que tienen que estar, es decir, los países emergentes y Estados Unidos".
Mientras, la presidencia española trabajará para impulsar ese proceso y lograr el mayor respaldo posible, ha dicho.
El objetivo es que, con el tiempo, la suma de los esfuerzos de todos los países industrializados represente un recorte de emisiones global de entre el 25 y el 40 por cien entre 2020 y 2025 y una desviación sobre el crecimiento tendencial de las emisiones de los países emergentes de entre el 15 y el 30 por ciento, ha subrayado.
"Estamos en ese escenario, y eso no lo cuestiona nadie, ni Polonia, ni Italia, ni nadie, pero aún nos faltan datos para tomar una decisión. A unos les parece que podríamos ir por delante, y otros piensan que primero habría que cumplir con el 20 por ciento".
Por otra parte, Ribera ha lamentado la sensación de frustración generalizada que ha quedado tras la cumbre de Copenhague y ha defendido el papel de la UE, porque "el haber llegado a Copenhague y haber salido con un acuerdo se debe en gran medida a la presión, la coherencia y la constancia de la UE".