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"En España no ha habido ni verdad ni justicia ni reparación"

Héctor Olásolo | presidente del Instituto Iberoamericano de La Haya para la Paz

"En España no ha habido ni verdad ni justicia ni reparación"

Héctor Olásolo, presidente del Instituto Iberoamericano de La Haya para la Paz, los Derechos Humanos y la Justicia Internacional

16.12.12 - 18:20 -
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'En España no ha habido ni verdad ni justicia ni reparación'
Héctor Olásolo, durante la entrevista que concedió a Diario LARIOJA. / MIGUEL HERREROS
Preside el Instituto Iberoamericano de La Haya para la Paz, los Derechos Humanos y la Justicia Internacional. Pero antes pasó ocho años en la Corte Penal Internacional y tuvo presencia en varios tribunales penales internacionales de carácter ad hoc (Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, Tribunal Especial para el Líbano y Corte Especial de Sierra Leona). Héctor Olásolo, logroñés de nacimiento y experto en derecho penal internacional, vive a medio camino entre La Haya y Colombia, y es en este último país donde ahora se encuentra trabajando con el Consejo Superior de la Judicatura Colombiana, en el marco de diferentes proyectos de la UE. Colombia se enfrenta a un duro proceso de negociación entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC que busca poner fin a décadas de enfrentamiento.
– ¿Confía en el éxito de este proceso negociador?
– Es un proceso mucho más largo que el calendario que se pretende establecer. Son muchos los flecos y en la agenda no está por ejemplo algo que nosotros abanderamos como es la responsabilidad penal de los máximos dirigentes. Es decir, en el marco del proceso de paz hay que respetar el derecho internacional de los delitos de ‘lesa humanidad’ por lo menos en relación con la diligencia; si no, sería un retroceso muy importante para la comunidad internacional. No podemos seguir dando amnistías y exenciones de responsabilidad a diestro y siniestro.
– ¿Hay que exigir entonces responsabilidades penales?
– Sí pero no a todos. Hay que determinar el grado de participación y en los de más relevancia debe haber un proceso penal y para eso está la Corte Internacional.
– ¿Y si un proceso negociador se condiciona a una amnistía?
– Hay dos mec anismos de supervisión internacional. La Corte Interamericanana de Derechos Humanos y el sistema internacional, que es el que establece el Estatuto de Roma, y la creación de la Corte Penal Internacional, que se centra en los dirigentes. La experiencia nos dice que ahí donde se impulsan campañas de violencia generalizada y sistemática con miles de víctimas suelen venir desde gobiernos o los grupos de oposición.
– ¿Confía en el éxito de esta empresa?
– Un proceso de acercamiento es positivo. Estos procesos son separados de los calendarios políticos y esto es una dificultad. Es muy lento y debe ir consolidándose un acuerdo sobre otro, donde todas las partes deben ceder y donde la sociedad se confronta con una verdad muy diferente a la que le han vendido durante años. Durante un conflicto, las noticias van en una dirección, pero en un escenario de paz uno de sus componentes es que se construya la verdad de lo sucedido teniendo en cuenta las diferentes sensibilidades. El tema de la impunidad es importante, porque lógicamente no se puede enjuiciar a todas las personas miembros de cada uno de los grupos que han sido colaboradores en un conflicto tan largo, pero sí existe la obligación de determinar las que ha tenido una influencia mayor. Tienen que ser enjuiciadas ante tribunales nacionales y pasar por un proceso penal, porque si no la sensación que al final se tiene es de injusticia por parte de la sociedad y eso no trae la paz. Cuando la injusticia está en la raíz del corazón de muchas pesonas no nos permite tener paz.
–¿Tiene similitud con la memoria histórica española?
– Claro. La transición en España es realizada en gran medida por quienes estaban en ese momento en el poder. No es una transición que venga como consecuencia de un cambio de régimen. Hubo una cesión básica por parte de los actores, pero lógicamente no es lo mismo esa transición que cuando empiezas como consecuencia de un cambio de régimen. Y una de las cuestiones que quedó abierta fue precisamente esa. En España no ha habido ni verdad ni justicia ni reparación.
– ¿Debería haberse juzgado en ese momento?
– Más que juzgarse, que yo creo que ya no estamos en momentos de juzgar a nadie, lo que sí tenía que haber habido es un esfuerzo más grande de crear una comisión de la verdad, con miembros de diferentes sensibilidades y trabajar para un informe de lo que sucedió en España hace 60 años. Si no somos capaces en España de poder determinar lo que ocurrió hace 60 años eso te lo dice todo en relación hasta qué punto hemos tenido aquí reconciliación o no. Sigue siendo una sociedad que tiene una astilla clavada y una sociedad dividida porque si no no habría problema en hablar de lo que ocurrió. Pero como no se hizo ese esfuerzo, cada vez que aparece esta cuestión se convierte en un problema. No pasa nada por reconocer cómo se desarrollaron los acontecimientos en España desde el 36 en adelante.
– Argentina está juzgando ahora a los exmilitares de la dictadura
– No es solo Argentina. Chile Uruguay Guatemala... Tenemos 40 países en los ultimos 35 años con comisiones de la verdad y es España el ejemplo justo de la excepción. La comision de la verdad no entraña necesariamente que haya un proceso penal, sino que se establece con ciertas garantías un componente nacional, internacional y que todas las diferentes sensibilidades estén representadas. El gran problema que tuvo Argentina fue el perdón de Menem, eso fue lo que lo enquistó.
– La reforma de la justicia que se plantea ahora en España está causando gran revuelo.
– El CGPJ está formado por personas muy cercanas a las dos o tres asociaciones de jueces y magistrados. Y a esas asociaciones hay que ver quién les subvenciona. Se dice que el CGPJ está muy politizado pero si la forma de despolitizarlo es sacar el órgano que se encuentra ahí para amparar y gobernar a los magistrados y dárselo a un ministro de Justicia, todavía se politizará aún más. El Ministerio de Justicia es un órgano, por naturaleza, parte del poder ejecutivo y político. Desde el punto de vista jurídico que pase al Ministerio de Justicia es un error y yo no creo que vaya a amparar más a los magistrados. ¿Frente a quién se amparan? La experiencia dice que jueces y magistrados se amparan frente al ejecutivo y al legislativo porque son el único poder de control que hay. Yo me prgunto: ¿cómo es posible que aquí con la situación en que nos encontramos no haya ninguna persona en prisión condenada por fraude como consecuencia de la mala gestión de una parte muy importante del sector financiero?. ¿Y de quién es la función si se hace? De los jueces. Lo que quiere decir que si alguien va a servir de control a este tipo de situaciones –y en muchas de ellas vemos que hay una relación muy cercana entre los poderes públicos y el sector privado– es el poder judicial que está siempre en minoría, con escasos medios (tiene la mitad los jueces que existen en otros países de Europa por habitante) y siempre es mirado con desconfianza y siempre que se puede se le intenta desestabilizar por parte de los otros dos poderes y por parte del sector económico preponderante.
–¿El tasazo?
– Con 5 millones de parados y las condiciones laborales que existen en la actualidad, quién va a pagar 1.200 euros porque le apelen una decisión y de entrada 300 euros. Va a ser la justicia únicamente de aquellas situaciones que sea consideradas subjetivamente muy importantes por aquellos individuos que tengan capacidad económica importante.
– ¿Endurecer las penas menores?
– El endurecimiento de las penas nunca es una medida efectiva. Jamás. Puedes quitar los beneficios y tampoco es efectivo y los legisladores lo saben. Las penas en el Código Penal hoy ya son lo suficientemente exigentes y además hemos quitado una parte importante de los beneficios penitenciarios que existían antes . Es puramente mostrar a la opinión publica que se está haciendo algo pero en el fondo no.
–¿Conoce a Baltasar Garzón?
– Sí aunque no he trabajado con él. Él estaba en la Corte Penal. Ha estado en Colombia, ahora en Argentina. He tenido varias conversaciones con él. En mi opinión, el derecho penal internacional le debe mucho a Garzón por el caso Pinochet. El caso es del 96 al 98. No teníamos el Estatuto de Roma. Se acababa de crear el tribunal para la ex Yugoslavia y Ruanda pero apenas si podían funcionar porque faltaba la cooperación necesaria. Estas personas contra las que se dirigía la accion penal, en ese caso, la extradición, se consideraban invulnerables, impunes. Desde el punto de vista objetivo, Garzón jugó un papel importante para que se pusiera en cuestión la invulnerabilidad de este grupo de personas.
– ¿Y su papel en la memoria histórica?
- Me refiero hasta ahí...
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