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La mayor tormenta de la historia de La Rioja

Efeméride

La mayor tormenta de la historia de La Rioja

El observatorio de Agoncillo registró hace 25 años una precipitación récord de 64,6 litros por metro cuadrado

29.06.12 - 10:38 -
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La mayor tormenta de la historia de La Rioja
Así se narró en las páginas de Diario LA RIOJA./L.R.
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Así se narró en las páginas de Diario LA RIOJA./L.R.
La mayor tormenta de la historia de La Rioja
Así se narró en las páginas de Diario LA RIOJA./L.R.
Ocurrió hace 25 años. Ese día, los cielos se abrieron sobre La Rioja y descargaron una fenomenal tromba de agua. Histórica. Histórica, porque el observatorio de Agoncillo, donde la Agencia Estatal de Meteorología gestiona su principal registro de la región desde 1948, anotó una cifra insólita: 64,6 litros por metro cuadrado. La mayor precipitación de la historia en La Rioja: nunca antes había llovido tanto y nunca jamás volvió a hacerlo. Así lo recoge la página web de la Agencia, y así lo consignaron otras fuentes: por ejemplo, las páginas de Diario LA RIOJA.
En su edición del martes 30 de junio de 1987, el decano de la prensa regional encontró un hueco, aunque más bien magro, para dar cuenta de la fenomenal tormenta. Cierto que la noticia tuvo que competir con otras de mayor realce, como las dedicada a atender a la constitución de los ayuntamientos democráticos, recientes aún las elecciones municipales; cierto también que el día 29, como manda la tradición, los vecinos de Haro se habían acercado a los riscos de Bilibio para lanzarse litros y litros de vino en su famosa e incruenta batalla. Y cierto, muy cierto, que hubo ese día extracción de sangre en Cuzcurrita y que Felipe González se reunió en la entonces célebre 'bodeguilla' de La Moncloa con el presidente de Cruz Roja, dos hechos también de indudable trascendencia.
De ahí que la tromba de agua palideciera ante semejantes sucesos y apenas reclamara un espacio entre las noticias de última hora, esa quincalla varia que adornaba por entonces las contraportadas de la prensa local. Y eso que la tormenta fue de aúpa: obligó a movilizarse a todas las dotaciones del parque de Bomberos de Logroño, donde se localizó el epicentro del fenómeno, y descargó también su ira en forma de granizo en las huertas del entorno de la capital y municipios colindantes. Hubo en consecuencia daños en la agricultura y fallos en el suministro eléctrico: lo que se dice una tormenta de verano.
Bueno, en realidad, fue bastante más que eso. Para empezar, el corte de luz se llevó por delante nada más y nada menos que… el 'Un, dos, tres': en mitad de aquel programa mítico que obraba el milagro de convocar ante la pantalla a las dos Españas se apagó la tele. "Exceso de agua y defecto de luz", consignó en su columna de televisión la periodista Pilar Rubio. No fue el único incidente anotado. En sólo media hora de aquella aciaga noche del lunes se recogieron en Agoncillo nada menos que 58 litros por metro cuadrado, una cantidad exagerada para lo que daban de sí entonces los colectores de Logroño. En consecuencia, hubo inundaciones por doquier, sobre todo en el cruce de Jorge Vigón con avenida de Colón, escenario habitual de riadas, donde el agua descerrajó las tapas de los sumideros y deparó imágenes insólitas: Antonio Martínez, dueño de un comercio en las inmediaciones, acudió a abrir la tienda con el agua a la altura de la cintura. "Por las escaleras hacia el sótano bajaba como si fuera una cascada", relataba. ¿Pérdidas? Martínez, que gestionaba el comercio 'Bebé' de prendas infantiles, calculaba en unos dos millones de pesetas el valor del material dañado.
No fue el único empresario que tardaría en olvidar aquella noche. Factorías de todo Logroño y las localidades vecinas sufrieron también el impacto de aquella precipitación histórica; hubo quejas ante el Ayuntamiento, alabanzas al trabajo de policías y bomberos ("Unos valientes", decía un vecino logroñés, Eugenio Martínez) y medición del impacto en la cercana Oyón, donde el rosario de empresas afectadas era tan extenso (Muebles Vallejo, Lázaro, Gráficas Oyón) como la cuantía de los daños: hasta 100 millones de pesetas.
La indignación ciudadana derivó pronto en cabreo, como reflejó Diario LA RIOJA a lo largo de los primeros días de julio, cuando los afectados empezaron a elevar sus quejas al Ayuntamiento y recibieron honores por lo tanto de primera página. Alguno amenazó con acudir con botas de goma a la Casa Consistorial, calzado de tal guisa para reflejar las adversas condiciones en que desarrollaban sus vidas y sus trabajos los vecinos de la zona de avenida de Colón más perjudicada por la tormenta. Sus quejas tenían bastante sentido: de hecho, dos años antes ya habían dirigido una advertencia al Ayuntamiento como consecuencia de otra tromba de agua que dejó cuantiosos daños, aunque no tan elevados. Tenía tanto sentido que unos años después otro Gobierno local por fin acometió el arreglo de aquel colector desdichado, incapaz de asumir tormentas como aquella que hace 25 años estableció un récord en La Rioja que todavía sigue sin batirse.
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