La Rioja registró el año pasado 82 incendios forestales, 32 menos que en 2010, con una superficie total quemada de 62,6 hectáreas, 220 menos que la anterior campaña.
El consejero de Agricultura, Íñigo Nagore, ha dado hoy a conocer el balance de la pasada campaña de incendios en una rueda de prensa, en la que le ha acompañado el director general de Medio Natural, Miguel Urbiola.
Nagore ha destacado el balance positivo de la campaña, algo por lo que ha felicitado de forma expresa a quienes trabajan en la detección y extinción de incendios, y ha considerado que la sociedad riojana cada vez está más concienciada sobre las medidas que deben tomarse para evitar incendios forestales.
A pesar de que el año pasado no hubo una climatología favorable para evitar incendios, al llover poco y mal repartido, ha dicho, se logró reducir el número de siniestros y la superficie quemada, algo que se ha producido de forma casi constante en la última década.
De hecho, mientras la media de incendios entre 2001 y 2011 se sitúa en 95,4 por año, en 2011 fueron 82, la mayor parte (59) conatos, es decir, con menos de una hectárea quemada.
En superficie, la media de la década es de 164,03 hectáreas quedas por año (1,56 de media en cada fuego) y el pasado año fueron 62,63 (0,76) y, de ellas, 9,97 arboladas.
Abril y mayo fueron los meses de 2011 de mayor siniestralidad al producirse el 27 por ciento de los incendios y quemarse el 38 % de la superficie forestal de todo el año.
El mayor incendio de la temporada sucedió en ese periodo, en Haro, y afectó a 12,3 hectáreas de árboles y pastizal.
El consejero ha afirmado que este dato pone en evidencia que la campaña de incendios debe permanecer abierta todo el año, dado que hay riesgo en invierno, primavera y otoño y no solo en verano, dado que, en lo que va de 2012, ya se han sofocado varios conatos de incendio en la comunidad.
La mayor parte de los incendios se concentran en el valle del Ebro y su origen principal está, como en ejercicios anteriores, en las prácticas agrícolas inadecuadas, como la limpieza de terrenos, ribazos y acequias y la quema de residuos.
Urbiola ha recordado que en los últimos ejercicios no se han producido grandes incendios en la comunidad, algo que se considera a partir de 500 hectáreas; e, incluso, ha admitido que la comunidad "podría soportar" un fuego que calcinase 1.000 hectáreas, ya que, ha dicho, el fuego también tiene un efecto "modelador" del paisaje.
También se ha mostrado esperanzado en que 2012 sea un año "bueno en lluvias" para poder mantener los buenos datos de incendios forestales.