La gris y húmeda mañana no invitaba precisamente a madrugar para subir al monte, pero la tradición, la costumbre y el buen ánimo pueden hasta con el mal tiempo. Bajo un día encapotado y regado con algunas gotas de lluvia, algo más de un centenar de jarreros se animó a subir a los Riscos de Bilibio para participar en la primera romería del año, la conocida como el 'Paso de la Hoja'.
El clima desapacible hizo que este año fueran menos los romeros asistentes y muchos más los que prefirieron subir en coche en lugar de hacerlo andando. Pero siempre hay un grupo de valientes que haciendo frente a la lluvia, la nieve o el viento prefieren recorrer a pie y con la mochila a cuestas los alrededor de siete kilómetros que separan la localidad de San Felices.
Poco antes de las diez de la mañana, los asistentes fueron subiendo con calma las escaleras de piedra que abrazan los Riscos de Bilibio hasta llegar a la ermita. Justo encima, la imagen del santo patrón de Haro vigila desde lo alto la ciudad y sus tierras. Una imagen instalada en esta ubicación a mediados de los años 60 y que sujeta un gran libro abierto entre sus manos. Y hasta allí llegan los romeros para cumplir con la tradición y 'pasar' la hoja del gran libro de piedra para que el santo pueda seguir escribiendo su historia.
Y es que la idea de subir hasta los riscos el primer domingo del año nació de forma espontánea, como nacen las tradiciones más populares. Un grupo de amigos decidió hace años acudir a este lugar para almorzar el día de Año Nuevo y, con el paso del tiempo, este grupo fue haciéndose más grande hasta convertirse en una bonita costumbre que la cofradía de San Felices ha institucionalizado el primer domingo de cada año.
Y como ya es habitual, después de escuchar la misa en la ermita y 'pasar' la hoja, los romeros regresaron a las campas de San Felices para compartir almuerzo y conversación. La lluvia hizo que prácticamente todos los romeros se agruparan en las dos mesas cubiertas para poder reponer fuerzas. Con hornillos y brasas, además de buen vino, caldo y café, templaron los ánimos según avanzaba la mañana.
También, según pasaban los minutos, se incorporaba algún romero más para ampliar el grupo de jarreros que decide pasar la mañana del domingo en San Felices. Y entre bocado y bocado y el sorteo de dos lotes de vino, los asistentes dieron por finalizada la romería que inaugura el 2010 y regresaron a la ciudad jarrera.
En lo alto de los riscos seguirá el anacoreta convertido en santo patrón aguardando que cada jarrero suba de manera continua u ocasional a hacerle una visita antes de la siguiente cita masiva, que tendrá lugar como cada año el 29 de junio en la Batalla del Vino.