Con firmeza y sin complicarse en demasía, el Caja Rioja sumó en la noche de ayer un importante triunfo que refuerza a los de Jesús Sala en el liderato después del sorprendente tropiezo del Lobe Huesca ante el Torrons Vicens.
Era un partido de concentración, de no bajar el ritmo y ahogar poco a poco a un rival que dejó en Logroño una buena impresión pese a ocupar el penúltimo puesto de la tabla. Solamente tuvo opciones el Alaior en los primeros minutos, después siempre fue a remolque de un Caja Rioja que administró y amplió poco a poco su ventaja en una noche en la que brillaron Holmes y Alfredo Ott desde la línea de triples, y Busciglio en el manejo del equipo, permitiéndose más de una floritura.
Con un 0-5 arrancó el partido. Los baleares presentaron sus credenciales: no venían a pasearse. El Caja Rioja, algo precipitado en los primeros instantes, pasó a tomar el mando en el ecuador del primer cuarto. Estaba resultando un partido vistoso, de posesiones cortas y mucho acierto en el tiro. En el bando local hubo canastas de todos los colores, como un bonito 'alley-hop' de Santana a pase de Busciglio que puso por primera vez por delante a los riojanos. Por su parte, el Alaior se mantenía a remolque gracias a Sasa Zagorac, impecable en un primer cuarto en el que enchufó cinco triples y un tiro de dos.
Pero su aportación no fue suficiente, y el Caja Rioja se puso seis puntos arriba, 29-23, antes de afrontar un segundo cuarto diametralmente opuesto. El juego vertiginoso dejó paso al control y la pausa, y los triples se tomaron un descanso. El tiro era ahora menos claro, y por última vez en el partido, el Alaior consiguió empatar al conjunto riojano. Tras un tiempo muerto, las cosas volvieron a su cauce de la mano de Busciglio, que se echó el equipo a la espalda y comenzó a penetrar aprovechando bloqueos de Santana y Sidao. El Caja Rioja firmó un parcial de 9-0 y se fue al descanso con un tranquilizador 46-39.
Y volvió a repetirse la historia. El Alaior salió más enchufado en los primeros minutos, pero el equipo de Jesús Sala no se dejó sorprender esta vez. Aguantó y volvió a marcharse en el marcador, pese al mal trabajo bajo el aro de Sidao Santana, que no tuvo su día. No había continuidad, con posesiones muy largas, ambos equipos se movían por rachas que les alejaban o acercaban en el marcador.
El último arreón lo pegó el Caja Rioja, que aumentó su ventaja para afrontar el final de partido de una manera más cómoda. Algún pequeño susto e intermitente juego visitante, pero nada serio. El Caja Rioja aguantó su renta y terminó venciendo por 84-74. Un triunfo esperado, sufrido y especial, ya que ahora, el Caja Rioja encara su visita a Huesca como líder en solitario.