A un paso del éxito; exactamente ahí se quedaron ayer en San Sebastián los cocineros José Ramón Piñeiro (del Hotel Marqués de Riscal, de Elciego) e Ignacio Echapresto (de Venta de Moncalvillo, de Daroca de Rioja), que se clasificaron segundo y tercero, respectivamente, en la 6º Semifinal del III Concurso Cocinero del Año, celebrada en la donostiarra escuela de cocina 'Cebanc'. Además de estos dos cocineros, el certamen contó con la presencia de otros dos restauradores de la Comunidad: Eduardo González, del restaurante La Encina, y Víctor Abad, del asador Serrano, ambos de San Millán de la Cogolla.
La jornada fue realmente dura porque el concurso se prolongó hasta más allá de las tres de la tarde y los cocineros habían comenzado a trabajar en sus platos a las ocho de la mañana. Los diez finalistas, con sus ayudantes, dispusieron de una gran cocina donde fueron elaborando un menú que tenía que estar formado por un entrante, un plato principal y un postre, cuyo coste no podía superar en ningún momento los 16 euros por persona en las materias prima empleadas.
Además, los cocineros finalistas, seleccionados previamente por la organización del evento, realizaron una pieza de aperitivo en forma de tapa, con un coste de dos euros en materia prima por unidad. Según el jurado, específico de esta modalidad y formado por Patxi Bergara y José María Aguirre, el ganador fue Manu Thalamas, del restaurante Sugarri, de Fuenterrabía (Guipúzcoa), que realizó un sorprendente juego de verduras con 'bruma de Jaizkibel'.
El jurado del concurso de cocineros estuvo capitaneado por Pedro Subijana, que destacó la alta calidad de los participantes y la seriedad de un concurso que llegará a su final en la próxima feria Alimentaria 2010, de Barcelona. Este concurso se desarrolla a través de siete semifinales por toda España y valora tanto la realización de uno de los platos en concreto como la coherencia de los menús presentados, así como el propio trabajo en las cocinas. Además de Subijana, en el jurado de este certamen participaron, entre otros, Hilario Arbelaitz, (Zuberoa), Diego Guerrero (Allard), David Yárnoz (El Molino de Urdaniz) -los tres con una estrella Michelín- y Francisco Angulo y Aloña Ercibengoa, que desempeñaron labores técnicas a pie del trabajo en la cocina de los restauradores finalistas.
La tensión se mascaba en la cocina desde la apertura de las puertas, aunque la mayoría de los participantes llegó al certamen con platos que «tenemos en la carta del restaurante. Es lo mejor, ya que si habría que pensar en composiciones específicas para este premio no podríamos compatibilizarlas con nuestro trabajo diario», comentaba Víctor Abad. Este joven cocinero de San Millán de la Cogolla tenía muy claro lo que perseguía con su participación de ayer: «Mi equipo no se puede comparar con el de algunas cocinas que han venido aquí, pero para mí supone un orgullo haber sido seleccionado y poderme codear con esta gente».