¿Cuántas veces cruza cada día un paso de peatones cuando el semáforo está rojo? ¿Cuántas veces atraviesa la carretera por el lugar incorrecto? ¿Se ha visto 'encerrado' en alguna ocasión en la linea divisoria de la calzada con los vehículos circulando en una y otra dirección? Haga las cuentas y después, multiplíquelo por 45 euros. Esa es la cantidad que se ha ahorrado en multas cada vez que, consciente o inconscientemente, ha desobedecido el artículo 124 del Reglamento General de Circulación que fija el comportamiento de los peatones a la hora de cruzar la carretera.
Esa es la norma que esgrime la Policía Local de Logroño para sancionar a los peatones. Y es que, al igual que a los conductores que no respetan la señalización, las multas a los viandantes también existen. Durante el año pasado ocho logroñeses fueron multados por cruzar incorrectamente. La sanción que se impone es idéntica a la que pena las infracciones más leves de los vehículos: 45 euros. Si se abona pronto queda reducida a poco más de 30 euros.
Pese a que las estadísticas dicen que Logroño es una de las capitales de España en la que los peatones son más respetuosos y en la que más obedecen las normas regulatorias, en un breve paseo por las calles más céntricas de la capital no es difícil de retratar al menos una treintena de imprudencias -o conductas sancionables, según se mire-. ¿Exageración? No. Realidad. Partimos de Vara de Rey hacia Gran Vía atravesando, Duques de Nájera, República Argentina y Pérez Galdós. En ese breve trayecto de apenas 15 minutos más de 30 personas han desobedecido semáforos o han cruzado de una acera a otra por lugares prohibidos.
Los más paradójico es comprobar el respeto a los tan demandados semáforos de la calle Gran Vía. Son las 22 horas y, en verde, acaban de cruzar tres personas; en rojo lo hacen ocho.
Sin perfil
Da igual la edad o el sexo, la imprudencia no responde a un perfil concreto: desde niños de 12 años a entrañables abuelos que superan las ocho décadas. Incluso un perro, a instancias de su dueño, infringe las normas. Él tiene perdón.
Pero, ¿son conscientes de que su conducta va contra las normas? En la mayor parte de los casos sí. ¿Saben que la Policía Local les puede reprobar su actuación e imponerles una sanción económica? La mayor parte de ellos no, pero ya se sabe que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Cuando se pregunta a alguno de ellos, la primera respuesta es la de la excusa: «Es que no venía nadie»; «He visto que el semáforo para los coches ya estaba cambiando a ámbar»; «Tenía que cruzar a la panadería y resulta que el paso está muy lejos»...
La sorpresa llega cuando se habla de multas. Laura, una vecina de Logroño que acaba de omitir las indicaciones de un semáforo se sorprende: «Sé que está mal y que hay que respetarlos, pero no sabía que la Policía te podía multar por cruzar en rojo», asegura. Carlos, que cruza avenida de Portugal lejos de los pasos habilitados, sí que sabía que puede ser sancionado: «Me parece normal y creo que tendrían que multar a más gente porque es peligroso tanto para el peatón como para los conductores». Según Atilano de la Fuente, concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Logroño, las sanciones no son tanto por hacer caso omiso de la señalización horizontal o semafórica, como por la desobediencia que suele implicar la conducta: «La Policía no multa al peatón, sino que le trata de corregir. La mayor parte de las multas son porque se hace caso omiso a esas recomendaciones y se entiende que lo que hay es un desacato a la autoridad».
Pero pese a lo que digan las estadísticas, el cruzar las calles por cualquier lugar menos por donde las normas marcan es casi una tradición en La Rioja. Una herencia de la que, al parecer, seguimos sin poder desprendernos. Tanto que Fernando Sáez Aldana, ofreció en su tribuna de Diario LA RIOJA un test de 'riojanidad' en el que dicha condición sumaba puntos si a la pregunta «¿Cruza las calles cuando y por donde le sale?» le acompañaba la respuesta «Sí, ¿pasa algo?».