Normalidad en El Soto. Nada parecía indicar a primera hora de la mañana de ayer que en el paraje cercano al río Ebro se encontraron el día anterior unos restos mortales cuya identificación está aún pendiente. La tranquilidad que reinaba en esta zona de Baños de Ebro, distante un kilómetro del centro del municipio alavés, sólo era interrumpida por la discreta presencia policial: una patrulla de la Ertzaintza prestaba una tenue vigilancia en las inmediaciones de la presa que se levanta en la margen izquierda del río Ebro.
Este lugar, con abundante presencia de arbolado, se encuentra a poco más de 500 metros del lugar en donde se halló el cadáver de la mujer desaparecida y ayer se mantenía acordonado. En el precinto de seguridad se podía leer en español y euskera: «No pasar. Ertzaintza». El terreno linda con la parte frontal de la presa, y si permanece acotado es porque, según las fuentes consultadas por Diario LA RIOJA, los investigadores sospechan que podría tratarse de la zona por donde penetró el vehículo que llevaba el cuerpo de la mujer aparecida muerta, de modo que se concentran en esos metros gran parte de las pesquisas policiales. Los agentes intentan determinar el tipo de neumáticos que empleaba quien dejó allí el cadáver y, a partir de esos datos, localizar al culpable del crimen.
Unos trabajos que se simultanean con la labor de vaciado de la presa, que se inició a primera hora con el objeto de comprobar si existe en el fondo del vasco algún objeto que pudiera estar relacionado con la aparición del cadáver de la mujer. Los agentes de la Policía vasca, que vestían ayer de paisano, estuvieron merodeando la zona donde se halló el cadáver en busca de algún vestigio que pudiera estar vinculado con el suceso.
Las citadas fuentes consultadas por este periódico no descartaban que en las próximas horas, el ex policía que se encuentra encarcelado como sospechoso del homicidio de María Vanesa pudiera ser trasladado desde el centro penitenciario de Logroño hasta este paraje de Baños de Ebro en donde se encontró el cadáver de la mujer para practicar nuevas pruebas judiciales.
Los restos de la mujer, que presentaban un avanzado estado de descomposición, fueron encontrados casualmente en la tarde del domingo por una vecina de Baños de Ebro mientras paseaba a su perro; el cuerpo se encontraba junto a la citada presa, atrapado entre las ramas de un árbol, boca abajo y sin apenas ropa.
Conmoción en Baños
Su hallazgo conmocionó al pequeño municipio de La Rioja Alavesa, como reconoció su alcalde, Roberto Blanco (PP). «No se habla de otra cosa en el pueblo», afirmó. Situada al pie del Ebro, que traza en esta zona la frontera entre Álava y La Rioja, la localidad cuenta con apenas 400 habitantes.
El relato del alcalde coincide con la opinión generalizada más extendida entre los conocedores de la zona donde aparecieron los restos humanos: el desembalse de la pequeña presa, registrado el pasado miércoles, pudo arrastrar al exterior el cuerpo de la mujer, confundido entre la maleza que se había ido acumulando a consecuencia de la crecida que la última semana experimentó el río.