La campaña política y legal emprendida por el Gobierno riojano para hacer frente al blindaje del Concierto Económico Vasco avanzará un paso más con la presentación ante La Moncloa de los cientos de apoyos cosechados entre agentes económicos y sociales contra la tramitación de la proposición de Ley emanada del Parlamento de Vitoria. Así lo anunció el presidente regional, Pedro Sanz, anoche durante la entrevista mantenida en TVR, en la que lamentó el «mercadeo de votos a costa de los riojanos» al que se ha plegado Zapatero para contar con el respaldo del PNV. «Enredaré hasta el final», advirtió coloquialmente, para frenar lo que considera «un cambio de la Constitución por la puerta de atrás» que toca la línea de flotación de los intereses riojanos. Sanz reflexionó también sobre otras cuestiones de actualidad al hilo de las preguntas formuladas por los periodistas y las inquietudes planteadas por la audiencia.
Crisis y empleo. Sanz defendió la gestión de su Gobierno «dentro de sus competencias» ante la situación económica y, sobre todo, la labor desarrollada en las últimas legislaturas. «Eso nos permite ahora estar mejor que otros», aseguró para rescatar el lado más positivo de la estadística subrayando que el desempleo en La Rioja sigue cuatro puntos por debajo de la media nacional. El presidente insistió en la deficiente política del Gobierno central como clave del actual escenario -«el PSOE es sinónimo de paro y más presión fiscal, el PP de empleo y menos impuestos»- y ensalzó tanto el carácter inversor y social de los Presupuestos para el 2010 como la disposición de La Rioja para endeudarse y afrontar con ello sus compromisos económicos.
Caja Rioja. «Una buena decisión». Sanz calificó así, «y desde la despolitización», el paso dado por Caja Rioja de aliarse virtualmente con la CAI y la Caja Peninsular de Canarias. «Esta adaptación a los nuevos tiempos hará a la caja más fuerte y le dará mayor masa crítica sin perder su identidad ni la marca 'Rioja'», afirmó.
Vino. Las críticas sobre el precio de la uva fueron rebatidas por el presidente recordando que es la Interprofesional del Vino la encargada de ordenar y planificar la política vitivinícola y de rendimientos. Sanz descargó en la DOC la «grandeza» del producto estrella de La Rioja y subrayó que la uva que queda sin recolectar es sólo la que no está amparada.
Infraestructuras. Desde la convicción de que «el Gobierno de Aznar sí que planificó adecuadamente», Sanz censuró la mala gestión del actual Gobierno del PSOE para con La Rioja en materia de vías de comunicación. «En dos legislaturas no acabará la duplicación de la N-120 y aún no hay nada concreto sobre el AVE», afirmó.
Caso Gürtel. Sanz garantizó que las contrataciones de su Gobierno se han guiado por la «limpieza» y el apoyo a las empresas riojanas. Afirmó que el único contacto con el entramado del grupo Correa se limitó al alquiler en 1996 de unas cabinas de interpretación que no superó los 6.000 euros. Begar, otra de las empresas salpicadas por el caso Gürtel, fue adjudicataria de cinco obras por parte del Irvi, el Consorcio de Aguas y el propio Ejecutivo y «siempre dentro de las mesas de contratación». «Los escándalos en La Rioja acabaron en 1995», sentenció.
Situación interna del PP. Reconociendo que «la situación de un partido es bien distinta en la oposición que en el poder», Sanz se mostró partidario de desterrar «fulminantemente» cualquier atisbo de corrupción y reconoció luchas intestinas en el PP. «Ciertas cosas -matizó- se deben tratar internamente; eso es lealtad».