Riojafórum, el palacio de congresos de Logroño, es el epicentro del mundo del vino desde ayer y hasta hoy. Novecientas cuarenta personas del sector, entre ellas varias de las personalidades más influyentes del mundillo, están inscritas en el programa de conferencias del Winefuture Rioja 09. Un congreso y una degustación global, en la que, por supuesto, la crisis es la gran protagonista. En los corrillos de pasillo era difícil encontrar otro leiv motiv de las conversaciones: «Me voy a tomar un café, que aquí hay mucho pesimismo», bromeaba un bodeguero riojano que decidía hacer un paréntesis.
En los mismos corrillos también, Eusebio Fernández (UPA), Ángel Palacios y Fernando Fernández (UAGR) y Melitón de Pablos (Asaja) dialogaban durante un buen rato sobre la reciente propuesta bodeguera de amparar únicamente el 90% de la producción de uva ante la imposibilidad momentánea de volver a superar la barrera de los 250 millones de litros vendidos: «Si se vende menos, hay que producir menos», admitían todos. «Sí, pero quién paga y cómo se distribuye el coste del esfuerzo», discrepaban también todos ellos.
Apurados por el día a día, los representantes de los agricultores riojanos parecían ajenos a las recetas que los conferenciantes ofrecían al auditorio sobre cómo hacer frente a esta maldita crisis: retos y soluciones, cómo mejorar las ventas en la hostelería, las oportunidades de Internet, prensa y crítica, cómo mejorar el consumo a través de ferias... Eso era dentro, aunque tampoco todo el mundo salía demasiado convencido: «Varios de los conferenciantes son los grandes patrocinadores del evento y desde luego ni los problemas, ni las soluciones, sirven a una pequeña bodega, mientras que los de la tarde se han limitado a vender sus propias ferias para que asistamos los bodegueros».
Quien sí convenció, aunque quizás más como showman, fue Gary Vaynerchuck, convertido en una celebridad vinícola mundial gracias a su canal 'Wine Libray' y su peculiar forma de entender y transmitir el mundo del vino.
Y, de vuelta a los corrillos, sólo la garnacha, por obra y gracia del mismísimo Robert Parker, se atrevía a ensombrecer a la gran protagonista, la crisis. Alrededor de 50 expositores, representando a más de un centenar de bodegas, ofrecen sus vinos a los congresistas. Vinos del Mediterráneo, extremeños, andaluces y, con especial mención, aragoneses, que exhiben orgullosos sus hasta hace muy poco denostados varietales de garnachas y elevados ahora a los altares por el mismísimo Parker y a los que el Gobierno de Aragón acompaña con un expositor institucional y con alimentos de la tierra.
No hay presencia masiva de bodegas de Rioja, a quien representan un pequeño grupo de bodegas como Regalía de Ollauri, Dinastía Vivanco, Marqués de Riscal, Marqués de Cáceres o Pagos de Larrea, así como las empresas riojanoalavesas del consorcio de exportación Araex, con intereses también en varias denominaciones de origen. Australia, Francia, con bodegas de Languedoc y Chateneauf du Pape, Italia, con Chianti, Montepulciano y Brunello, Australia y California, y un stand de Egipto, ponen la nota internacional.
Obama y Sadacia
Y, también riojana, aunque fuera de la DOC, la bodega Castillo de Maetierra, aprovecha también los vestíbulos para presentar sus blancos varietales, experimentales y comerciales, de moscatel, riesling, viognier, chardonnay y albariño acogidos a la indicación Valles de Sadacia con camisetas de Obama y el famoso 'Yes we can'. «The revolution wine is here», dice su eslogan principal.