Y un buen día, después de 25 años jugando y entrenando al hockey hielo, decidió dejar Londres, su carácter cosmopolita y sus 8 millones de habitantes. Hizo las maletas y llegó a La Rioja para establecerse en La Unión y jugar y dirigir en Segunda al Milenio Patín. A la sombra del castillo de Clavijo se ha convertido en un habitante más de los menos de 200 que tiene. No pasa desapercibido. Entrenador y jugador de hockey y, sobre todo, irlandés de Belfast. Ese es Paul O'Neall, que cumplida la treintena decidió dar un giro a su vida. Ayer, el Ayuntamiento de Logroño presentó la Liga que comenzó hace semanas, pero que mañana vivirá su primer partido en Lobete.
- De Londres a Logroño. ¿Cómo se le pasa a uno una idea así por la cabeza?
- Yo estaba jugando a hockey en Londres y llegó un momento en el que tenía que decidir si seguir patinando o entrenando. Pero si pasaba al banquillo tampoco tenía la oportunidad de trabajar entre los mejores. Surgió esta oportunidad, hicimos las maletas y nos instalamos en La Unión.
- Supongo que este deporte es muy diferente en Inglaterra. En España es muy minoritario...
- Sí. Allí hay tres grandes categorías. La Elite, la Premier League y la First División. Cada una de ellas tiene 20 equipos en competición. Aquí, en Primera, hay seis; en Segunda, donde jugamos nosotros, sólo tres. No obstante, estoy convencido de que en dos o tres años podrá llegar a tener el nivel de la First inglesa.
- ¿De dónde surge esa pasión inglesa por los deportes de invierno?
- La gente viaja mucho a Canadá, Suiza o Estados Unidos en busca de nieve y de practicar deportes de invierno. Luego, juegan como pueden en casa. En el caso del hockey es normal hacer campamentos para los niños en países fríos. Nosotros queremos irnos con el Milenio a Chequia. Si no, pasas cuatro meses sin jugar.
- ¿Y qué le parece su equipo?
- Creo que tiene un gran potencial, pero no hay que olvidar que tiene dos años de vida y compite con otros donde el hockey se instaló hace mucho más tiempo. La pasada temporada trabajamos los aspectos técnicos más básicos del juego y en éste intentamos evolucionar. Es gente que trabaja muy duro y que quizá no tiene la técnica en el juego que todos desearíamos, pero suple esas carencias con un enorme corazón.
- Volvamos a su vida. ¿Le ha costado adaptarse a este cambio?
- Estoy encantando. El único problema que tengo en La Unión es que todo el mundo quiere hablar conmigo en inglés y yo lo que necesitó es practicar español. Me siento muy bien. Aquí se puede hablar con todo el mundo, estar en la calle,... Si necesito algo, cualquier vecino me lo facilita. En Londres se me olvida comprar el pan y mi vecino ni me abre la puerta. He estado muchos años viviendo allí y no conocía a los que tenían su casa a mi lado. Aquí todo es diferente. Tengo dos hijos pequeños, pasa cualquier cosa y todos me llaman para interesarse por ellos. Es increíble.
- Sabe que está en tierras de vino. ¿Rioja o fiel a su cerveza irlandesa?
- No bebo.
-¿Cómo?
- No bebo nada y todo el mundo me pregunta por qué no bebo. Aquí todo el mundo lo hace.
- Pero sí que habrá acudido a la llamada de la calle Laurel...
- Fantástica. En Londres hay muchos sitios en los que comer, pero nada se asemeja a la Laurel.
- Vamos, que comer, sí que come...
- La gastronomía es espectacular. En verano, cuando dejé de hacer deporte, engordé cinco kilos. Con eso lo he dicho todo. El chorizo es algo soberbio; el jamón... Me fascina coger la parrilla, unos sarmientos y asar.
- Sólo espera, por lo que veo, seguir mucho tiempo en el Milenio.
-Yo estoy encantado, pero depende del club. Tiene mucho mérito porque apenas no cuenta con dinero, aunque también he de decir que tiene mucha suerte porque el Ayuntamiento y Deportes Ferrer le patrocinan. (Logroño Deporte aporta 6.000 euros por temporada, mientras que Logroño Turismo, principal patrocinador, supera por «algo más» esa cifra).