Una cooperativa de La Rioja Alta ha realizado estos días la primera gran operación de la campaña con el contrato de 5 millones de kilos de uva tinta y blanca a un precio de sesenta céntimos. El acuerdo contempla asimismo la transformación del vino de las uvas por parte de la cooperativa, con lo que el precio final se convertirá en 2.100 pesetas la cántara (12,62 euros y 0,79 euros por litro) del vino del 2009.
El precio baja notablemente sobre las cantidades percibidas por los viticultores por las entregas de uva realizadas el año pasado, que, según el avance estimado por la Consejería de Agricultura, se situó en 0,93 y 0,95 céntimos de media para la uva tinta, pero al menos mantiene prácticamente los precios en vino estimados de la campaña del 2008 (entre 0,80 y 0,83 céntimos).
El acuerdo, en todo caso, supera los costes de producción, el gran temor de los agricultores en las fechas previas antes del inicio de la vendimia, y, aunque se siguen escuchando rumores de ofertas y contratos entre 0,2 y 0,3 euros por kilo de uva, lo cierto es que ninguna organización agraria ha denunciado con nombres y apellidos el caso de ninguna bodega.
Asimismo, Diario LA RIOJA ha podido saber también que una bodega de La Rioja Alta, ante la inminente vendimia de su zona, reunió a mediados de la semana pasada a sus viticultores habituales con una oferta de 80 pesetas para el kilo de uva como punto de partida, mejorable a partir de parámetros de calidad como grado, sanidad y polifenoles. Igualmente es cierto que varios viticultores se han quedado sin proveedores, bien porque no los tenían o porque se han reducido sus compradores, lo que puede facilitar la aparición de 'oportunistas'. La gran mayoría de las operaciones de uva se seguirán realizando sin precio, como es habitual en este sector, a la espera de que en la próxima primavera el mercado por sí mismo marque la tendencia.
La operación
El contrato suscrito por la cooperativa para la elaboración y venta de cinco millones de litros de vino incluye además cláusulas de penalizaciones (en caso de que el precio final de mercado vaya más para abajo), pero también bonificaciones (en caso de que para la primavera el mercado se recupere).
En este sentido, dicha cláusula prevé que la bodega abonará hasta un 50% de la diferencia entre el precio pactado y el futuro por kilo de uva o litro de vino en caso de recuperación y la cooperativa perderá hasta un 50% de la diferencia sobre un supuesto precio inferior.