El escenario se apaga. Poco a poco, unas sombras se convierten en bailarines de carne y hueso que parecen palmear y taconear a la espera de algo o alguien. En ese momento, hace aparición Rafael Amargo, uno de nuestros artistas más internacionales y reconocidos, para situarse en medio del círculo formado por la coreografía y comenzar una intensa danza.
Es el principio de La difícil sencillez, el octavo montaje de Amargo, que supone su vuelta al flamenco más puro después de varios años metido en grandes espectáculos. «Era el momento de regresar», aseguró en la presentación del evento en los Teatros de Canal de Madrid, lugar en el que estará del 20 de agosto al 20 de septiembre, tras su paso por el festival valenciano de Sagunt a Escena.
Un texto de Lorca
Este nuevo reto, que más tarde viajará por Latinoamérica antes de volver a España, concretamente a Barcelona, está inspirado en la conferencia pronunciada por Federico García Lorca en Buenos Aires y La Habana en 1933 llamada Juego y teoría del duende, en la que se mezclaban ideas como la herida, el miedo y el vértigo ante el final de la vida. Unas imágenes que traslada Amargo a La difícil sencillez para hablar de la religión y la muerte del torero en las fiestas tradicionales y así, trenzar una metáfora sobre el toro, el matador, y Jesucristo dentro de un espectáculo que abraza, según Albert Boadella, director del recinto, «nuestros dos artes más propios»: la tauromaquia y el flamenco.
Pero más allá de las lecturas, la gran peculiaridad de este texto reside en el hecho de que no es una obra teatral, sino una ponencia, lo que significa que no existe una dramaturgia. Por ello no es de extrañar que el coreógrafo definiera esta experiencia como uno de los mayores desafíos que nunca ha tenido sobre las tablas.
«Ciertamente es complicado, de hecho, es lo menos conocido de Federico García Lorca, pues llevar a escena algo que, en principio, no se concibió para ser dramatizado, no suele ser lo común», explicó el artista.
«Sin embargo, esa es la razón por la que la satisfacción es mayor, en especial para mí, que me considero 'lorquiano' por los cuatro costados», concluyó.