La climatología del verano hace prever a los enólogos de las bodegas un adelanto en el inicio de la vendimia de entre 7 y 10 días. Así lo explicaban desde la Cooperativa 'Viñedos de Aldeanueva', una de las primeras en recoger los primeros granos de uva cada año.
Esta misma semana han comenzado en la localidad riojabajeña los controles de maduración, que cuando finalicen determinarán con mayor exactitud el adelanto previsto. Aún así, y debido a las tormentas sufridas durante los últimos días, la previsión de las bodegas es que la campaña sufra adelantos que ronden una semana tanto en blanco como en tempranillo y garnacha, aunque serán las 'cepas testigo' las que determinen de forma concreta qué día dará comienzo la recogida de las primeras uvas.
Abel Torres, gerente de la cooperativa aldeana, teme «las tormentas de granizo de última hora, que serían muy perjudiciales», aunque asegura que las uvas aún necesitan un poco más de aporte de agua. «Los informes técnicos que tenemos hasta ahora son fabulosos, la uva está muy sana y su cantidad es muy parecida a la de años anteriores», explica Torres.
En la misma línea se posicionan el resto de enólogos consultados por Diario LA RIOJA, quienes aseguran que el verano cálido que estamos padeciendo ha provocado un adelanto en la maduración de las uvas a la espera de cómo se comporte el tiempo en este mes de agosto, que es crucial para ver el resultado final de las vides.
Dudas en La Rioja Alta
Con algo más de retraso comenzarán los controles de maduración en Calahorra. La cooperativa 'Dunviro' tiene previsto realizarlos a lo largo de la semana de fiestas (la última de agosto). Será entonces cuando se determine el inicio de la campaña que se prevé de más cantidad que el año pasado y que muestra, a día de hoy unas uvas sanas, y unos informes excelentes.
Menos clara está la situación en La Rioja Alta, donde el enólogo Manuel Ruiz Hernández, además de un ligero retraso en algunas zonas por la falta de humedad, alerta del riesgo latente de enfermedades.
397 millones muy buenos
La vendimia del 2008, que concluyó el 10 de noviembre, ofreció un volumen total de producción de 397 millones de kilos de uva, cuya calidad fue valorada en su conjunto con gran satisfacción, ya que la climatología fue excepcionalmente favorable y permitió una evolución perfecta de la maduración alcohólica y fenólica de las uvas.
La excelente climatología de la que se disfrutó durante toda la fase final del ciclo vegetativo permitió que el estado sanitario de la uva fuera prácticamente perfecto y que la maduración evolucionase con parámetros equilibrados de color, acidez y grado alcohólico.
La evolución general del viñedo fue buena, tanto desde el punto de vista vegetativo como sanitario, destacando como incidencias más relevantes la suficiente cantidad de aporte hídrico para cubrir las necesidades del ciclo, gracias a las abundantes lluvias primaverales.
Los riesgos de enfermedades criptogámicas que se produjeron como consecuencia de esas lluvias fueron controlados gracias a la profesionalidad de los viticultores riojanos.
La cosecha 2008 de Rioja mereció la valoración oficial de 'muy buena' por parte del Consejo Regulador como resultado del riguroso proceso de calificación mediante análisis y cata de las 4.061 muestras representativas de los 283,5 millones de litros de vino elaborados de la cosecha que se caracterizó por una producción moderada y por la alta calidad de la uva recolectada.