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26.07.09 -

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Pedro Crespo, Mari Carmen Sainz, Alfredo Díaz y Miguel Perfecto no necesitan irse muy lejos para disfrutar de unas vacaciones. A 13 kilómetros de la capital riojana, estos cuatro logroñeses encontraron hace años en el camping de Fuenmayor el paraíso que buscaban.
Y con el azote de la crisis económica, ni se plantean renunciar a este oasis en plena naturaleza, tranquilo, divertido y económico. «Desde hace seis temporadas vengo con asiduidad, en fines de semana y en verano. Éste, además, con la recesión, aún me siento más obligado a pasar aquí el estío, en lugar de viajar a otras zonas más lejanas y caras», expone Miguel, minutos antes de marchar a Logroño a trabajar.
Las ventajas que enumera esta cuadrilla de logroñeses para pasar el tiempo de asueto en el camping de Fuenmayor son múltiples: el microclima del entorno -que registra hasta cuatro grados menos que Logroño-, la proximidad a la ciudad, las posibilidades de juego para los hijos y nietos, las instalaciones y el buen ambiente.
«Muchos fuimos socios del Caravaning Club y desde que se fundó el camping, hace dieciséis años, nos acercamos a Fuenmayor siempre que disponemos de unos días libres», afirma Alfredo, secundado por Pedro y Mari Carmen.
Así, han llegado a componer «un pueblo», en el que predomina la presencia habitual de seis familias logroñesas y otras muchas vascas. «Todos nos llevamos muy bien y hablamos. Los niños tienen sus grupos de amigos, con los que juegan en las piscinas o sueltos por las calles de la instalación; mientras que los mayores echamos la partida, hacemos chapucillas en la parcela o tomamos el sol», relatan los campistas.
Por eso, no requieren demasiadas excusas para escaparse de la capital. «Está a un paso, cambias de aires y no te encuentras rodeada de coches», defiende Mari Carmen. Por su parte, Pedro, quien compatibiliza su trabajo en Logroño con las estancias en plena naturaleza, se pregunta que «qué haría estos días en la ciudad: sentarme en el sofá ante el televisor o andar en el ordenador. En cambio, aquí, saco fotografías, paseo por el Ebro, disfruto al aire libre...».
De este modo, no resulta extraño que sentencie que «las vacaciones que he pasado en el camping de Fuenmayor han sido las mejores de mi vida».
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