En el ecuador de la legislatura, el presidente riojano hace balance de su gestión, mira hacia al futuro y reflexiona sobre temas de actualidad como el caso 'Gürtel', el sistema de financiación y, por supuesto, la coyuntura económica.
- Crisis ha sido la palabra más repetida en esta legislatura reflejada en recorte de gastos y, sobre todo, la supresión de 28 altos cargos y personal de confianza. ¿Empieza a debilitarse un Gobierno que ha presumido siempre de fortaleza?
-Desde que llegué a la Presidencia, adapté la estructura del Ejecutivo a las circunstancias y competencias de la comunidad con una consigna: adelgazar la administración para ensanchar la sociedad. Cuando asumí el Gobierno en 1995, reduje cuatro de las consejerías heredadas y el 30% de los altos cargos. A partir de ahí, y en el liderazgo del desarrollo autonómico, cada competencia transferidas se ha reflejado en más personal para su gestión y un aumento del presupuesto. La actual coyuntura económica y la reducción de lo que era una actividad frenética nos ha hecho adoptar una serie de medidas para ahorrar en el gasto corriente y llevarlo a inversión en actividades productivas. Reduciendo los altos cargos no se resuelve la crisis porque el peso que tienen estos sueldos en el presupuesto no llega al 0,5%. Sin embargo, esta decisión unida a la rebaja del 25% de los gastos protocolarios, la congelación de salarios y otros ajustes trasladan al ciudadano un gesto de austeridad, ahorro y compromiso.
-¿Habrá nuevos recortes?
- No. Si por algo me he distinguido todos estos años es por generar estabilidad, seguridad y confianza. No me gustan las crisis de Gobierno porque implican despreciar la inversión que haces en un alto cargo y cuyo patrimonio para La Rioja es la experiencia que va adquiriendo en el ejercicio de su responsabilidad. Por eso me cuesta tanto y me sorprende ver cómo Zapatero en cinco años ha cambiado a más personas que las que yo en 14. Dice poco de él; demuestra que no sabe elegir a las personas y genera inestabilidad.
- Críticas como ésa al Gobierno central son otra de las constantes en esta legislatura. La más reciente se refiere al nuevo sistema de financiación autonómica que, no obstante, aporta a La Rioja al menos 62 millones extra.
- Los ciudadanos no me elegirían más si me conformase con un caramelo. Sería muy conformista y poco luchador si me tapasen la boca con migajas y lo que me corresponde se lo dan a otros. Lo que ha buscado Zapatero con el sistema de financiación es asegurar su continuidad en La Moncloa comprando los apoyos del Gobierno catalán. Y lo ha hecho a costa de quitarle el dinero a muchos territorios de forma vergonzante, poco ética, no transparente y despreciativa. Para que La Rioja hubiera mantenido el mismo estatus en el reparto de fondos nos tendrían que haber dado 95 millones. No puedo estar satisfecho si el nuevo modelo nos baja de nivel.
- Si tanto le disgusta, ¿por qué La Rioja no votó en contra?
- Me hubiera gustado hacerlo.
-¿Pesó entonces más la voluntad del partido que el interés riojano?
- Lo que pesó es la búsqueda de un criterio unánime. La abstención o el voto en contra tiene el mismo mensaje: la disconformidad con un modelo que genera discriminación y carece de certeza sobre cuánto dinero se da a cada uno. ¿Qué sistema es éste en el que se dice a una comunidad por teléfono y pocas horas antes de la reunión una cifra sin explicar lo que van a percibir los otros? Eso no es negociación ni es nada. Aquí se ha buscado un determinado modelo para favorecer a un territorio y se ha aplicado al resto.
- ¿Provocó disensiones su postura y la de Esperanza Aguirre?
- No. Lo que ocurrió es que al día siguiente de consensuar la abstención se provocó tal desprecio en los grupos de trabajo a nuestras alegaciones y propuestas que algunos consejeros se cabrearon. Antes de comenzar la reunión se hicieron algunas llamadas. Me llamó Esperanza, yo hablé con Mariano, él se comunicó con Esperanza y al final nos mantuvimos en la abstención, aunque el cuerpo me pedía votar 'no' ya sólo por las formas con que nos trataron.
-Pero La Rioja, en definitiva, no va a rechazar el dinero.
-Es que no puedo hacer eso. Lo que quiero es que para la historia de esta comunidad, cuando en su día vuelva a revisarse el sistema de financiación, quede constancia de cuál es la deuda y la discriminación a la que se ha sometido a La Rioja. Ésa es mi obligación.
- ¿Cree que se está redefiniendo de esta forma el mapa autonómico con unas regiones que ganan peso y otras que lo pierden?
- Lo que se está generando es un estado autonómico que va a ser un caos y provocará cada día mayor discriminación, con un presidente de España que está fomentado enfrentamientos entre ciudadanos de unas comunidades de primera y otras de segunda. Oírle decir que la cohesión del país pasa por contentar a Cataluña es la prueba de que está primando más los intereses partidistas que la fortaleza de un estado autonómico y la igualdad de los territorios y el papel clave que debe jugar cada región en el desarrollo conjunto del país al margen de su tamaño o el número de diputados que aporta. Ése no es el modelo de Suárez, de González ni de Aznar: es el que quiere montar Zapatero para su beneficio personal. Y eso es muy grave. Así que si me pregunta: ¿Cataluñafobia?, no; ¿Zapaterofobia?, toda.
- Ahora, la actualidad nacional gira sobre dos compañeros del PP, Bárcenas y Camps, y la trama 'Gürtel'. ¿Recibe regalos Pedro Sanz?
-Recibo regalos de cortesía, como cualquier otro presidente.
- ¿Son de amigos o de redes corruptas en busca de prebendas?
-De redes corruptas no recibo nada en absoluto. No hay nadie en esta comunidad que pueda decir que ha dado algo a este presidente a cambio de favores.
-Si alguno de esos regalos es, digamos excesivo, ¿lo devuelve?
- El caso que me plantea se produjo sólo una vez, nada más llegar al Palacete. La persona que lo intentó salió inmediatamente por donde había entrado. Se corrió la voz de que este Gobierno no se deja chantajear y desde entonces nadie se ha atrevido a intentar lo mismo.
-¿Qué regalo era? ¿Quién fue?
- Prefiero no contestarle.
- Si recayeran sobre el tesorero del PP riojano las mismas sospechas que giran ahora sobre Bárcenas, ¿usted lo destituiría?
- No tengo datos suficientes para valorar la situación de Bárcenas. En principio hay que plantear la presunción de inocencia, y no se puede condenar por lo que diga un medio de comunicación a alguien que hasta ahora no ha podido explicarse ante el juez y sobre el que se está haciendo un juicio paralelo. Por otra parte, en mi equipo no cabe la corrupción. Si en un momento dado se demuestra y hay indicios claros de que hay algún corrupto, me dura 24 horas.
-¿Cómo repercutirá este caso en el prestigio del PP?
-Cosas así nunca vienen bien. Lo que resulta claro es que está salvaguardada la imagen y la financiación del PP. Otra cosa son las responsabilidades personales que llegado el caso deba asumir cada uno. Por un garbanzo negro no se puede juzgar y generalizar a todo un partido.