«¿Cómo puede valer el cartel más que la obra?». Salvador Pérez no pudo dejar de expresar su sorpresa cuando, en mitad de una conversación con los operarios de la adjudicataria del suministro e instalación de carteles anunciadores del Plan E, se enteraba que el precio del mismo era de 1.400 euros.
Teniendo en cuenta que a su pueblo, Villarroya, le correspondían un total de 1.593 euros del Fondo Estatal de Inversión Local, como alcalde no pudo evitar llevarse las manos a la cabeza. «¡Pero si cuesta tanto como la instalación del vallado en la pista polideportiva!», espetó a quienes durante esos días 'sembraban' de carteles los 79 municipios menores de 200 habitantes de La Rioja.
El desconcierto y la estupefacción inicial, al igual que sucediese con otros tantos regidores municipales en su misma situación, dieron paso a la crítica y hasta a la indignación. De nada sirve que en su caso sea la Delegación del Gobierno en La Rioja quien corra con tal gasto; para Pérez y otro muchos, no deja de ser un «dispendio» y máxime en plena crisis. «No es de recibo», concluye mientras informa de que para más inri el dichoso cartel lleva semanas caído a consecuencia, según explica, «de una deficiente colocación».
«Se lo comentaba a más de uno desde que comenzamos la obra porque desde el principio me llamó la atención», explica Juan José Santos refiriéndose a la exigencia de una señalización tan costosa. El alcalde de Hornillos de Cameros, donde han recibido 2.478 euros para acondicionar la fuente de la Plaza Mayo, aún sigue dándole vueltas a la cabeza de lo que podría haber hecho en un pueblo de apenas dos decenas de empadronados con el dinero del cartel.
Más crítica que ambos se muestra Raquel Sáenz. La alcaldesa de Jalón de Cameros y diputada regional arremete duramente contra la exigencia de un cartel tan ostentoso en todos y cada uno de los municipios pequeños. «Están fuera de lugar carteles de semejante tamaño para obras de menor cuantía... puedo entender su colocación en los grandes proyectos, pero no como pretendieron hacer aquí, que vinieron a instalarlo una vez finalizada la obra cuando la normativa establece que debe estar mientras se desarrollan los trabajos», explica Sáenz en relación a la construcción de un muro en la calle trasera de la iglesia.
A día de hoy, Jalón no tiene cartel y la amenaza de retirada de la subvención planea sobre el municipio. No parece que tengan más opción que ceder a su instalación... pese a que el muro lleva levantado meses. «Hubiese sido aconsejable, y más en los tiempos que corren, haber invertido ese dinero en más obras», sentencia a modo de epílogo José Antonio Elguea, alcalde de Lardero, quien optó por incluir los carteles con cargo a los contratos de adjudicación.