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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

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Un grupo de mujeres de Navarrete representarán este fin de semana, coincidiendo con la celebración de la Feria de Artesanía y Cerámica NACE, los antiguos paseos a la pila de la plaza Mayor en busca de agua
15.07.09 -

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Las cantareras regresan a su fuente
Las mujeres acudirán a la fuente con delantal, la popular 'rodilla' en la cabeza y el cántaro. /P. H.
Se han quitado cincuenta años de encima con un sólo gesto, izar sobre sus cabezas el típico cántaro de Navarrete que conducían a la fuente de la plaza Mayor durante su juventud para recoger agua con la que abastecer el hogar. Son Puy Daroca, Teresa Fernández, Angelines Loza, Rosa María Azcoitia, Sagrario Lozano, Lydia Daroca y Conchi García, siete simpáticas navarretanas que este viernes, sábado y domingo protagonizarán la exhibición de cantareras que se enmarca en la primera Feria Nacional de Alfarería y Cerámica de Navarrete (NACE 09).
Aprendieron a cargar la vasija una vez que cumplieron los doce años, y este fin de semana reproducirán sus antiguos paseos, pese a que «ya no tienes las cervicales tan rectas para mantener el equilibrio», señala Angelines. Ha pasado medio siglo desde que en 1959, los vecinos, haciendo vereda, condujeron el agua potable a cada casa. Fue el fin de una costumbre necesaria para el abastecimiento doméstico que implicaba a madres e hijas. «En cada recipiente trasladábamos a las tinajas que guardábamos en los hogares hasta 16 litros», recuerdan.
La tarea resultaba pesada y laboriosa, pese a que contaba con algunos atenuantes que la tornaban mucho más agradable. En primer término, disponían como aliado del típico cántaro de la localidad, que por ser más panzudo, favorece su estabilidad sobre la cabeza. Y, en segundo, que alrededor de las caminatas a la fuente se forjaron innumerables historias de amor. «Los mozos se sentaban en la plaza Mayor para vernos, y nosotras hacíamos viajes frecuentes a la pila para ser cortejadas», rememora Conchi. Además, la recogida de agua servía como excusa para escaparse de casa un rato y quedar con el novio.
Cinco pesetas
Aunque también había sinsabores, como cuando aquellas cántaras que costaban cinco pesetas -un dineral en la época- se caían y rompían al resbalar en el hielo del invierno. Éstos y otros recuerdos saldrán de nuevo a la luz cuando el viernes (a las 11.30 horas), sábado (a las 19.30) y domingo (a las 13.30 horas) vuelvan a colocarse la 'rodilla' -como en Navarrete se llama al trapo de cocina- bajo el cántaro y paseen con la vasija por la plaza Mayor, la cuesta de El Caño y las plazas de Las Pilas y El Coso.
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