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RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

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Un vecino de Badarán, en prisión por conducir bajo los efectos del alcohol, inicia una huelga de hambre en protesta porque, pese a haber superado un tercio de su condena, no ha recibido el tercer grado

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El peso de la ley
Carta que el preso ha enviado al director de la cárcel. /L.R.
Un vecino de Badarán, que responde a las iniciales J.O.L. y que cumple condena en el centro penitenciario de Logroño tras ser denunciado en dos ocasiones el mismo día por la Guardia Civil de Tráfico por conducir con una elevada tasa de alcohol en la sangre, comenzará el lunes una huelga de hambre para protestar porque no se le ha concedido el tercer grado, aunque ya ha cumplido más de un tercio de su condena.
En un escrito que ha dirigido a la dirección de la cárcel, el reo especifica que «tal decisión viene motivada por la absoluta desatención y desinterés en tramitar mi libertad condicional, tanto por parte del centro penitenciario como por parte de todas y cada una de las personas que atienden mi tratamiento, absolutamente contrario a cómo interpreto que la ley marca mis derechos». En su escrito detalla que comenzará su huelga de hambre el día 6 y que únicamente consumirá agua.
Según confirman fuentes cercanas al preso, éste siempre ha mantenido un buen comportamiento en el centro penitenciario, aunque se ha negado a participar en los talleres a los que se le dio opción. Las mismas fuentes señalan que este vecino de Badarán tiene que volver a trabajar los campos, de viñedo y cereal, que cultivaba y que en la actualidad están siendo atendidos por amigos y familiares, que, por ejemplo, ayer mismo le cosechaban el cereal. De hecho, a pesar de su situación personal, continúa abonando mensualmente la cuota de la Seguridad Social del campo.
J.O.L. fue condenado a casi 500 días de confinamiento, pero, a pesar de haber superado con creces un tercio de ese periodo y de haberlo solicitado en varias ocasiones, hasta ahora no ha logrado el tercer grado. Tampoco ha podido disfrutar de día alguno de libertad, circunstancia que extraña entre sus familiares y amigos.
Ante su desesperación, ya que no ha cometido ningún delito de sangre, ha decidido comenzar la huelga de hambre y comunicarlo a la dirección «la cual debería protegerme y tutelarme durante mi condena», afirma en su escrito.
Asimismo, ha recurrido a Diario LA RIOJA, «con la esperanza de que el eco de la publicación de estos hechos, cree un mecanismo de defensa que venga en mi amparo», señala en la carta.
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