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Sociedad

02.07.09 -

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El final de la cata es sorprendente, tal y como había anunciado la enóloga, con los Remelluri Blanco 2006 y 2007. Los vinos con 'cócteles' varietales con los que comenzó a experimentar la bodega en 1990. Ocho tipos de uvas vinificadas por separado, hincadas en las zonas más altas y frescas y de escasa producción: las autóctonas garnacha blanca y moscatel; las francesas más universales y otras menos conocidas, originarias del Ródano. Ana Barrón entra con causa en el debate actual de la apertura varietal de Rioja: «La viura es buena, pero se pueden hacer cosas más expresivas y, a mi juicio, debería haberse abierto más la mano con otras uvas y, por supuesto, antes».
Volviendo a los Remelluri, el 2007 acaba de salir de barrica y necesita tiempo en botella para afinar e integrarse, mientras que el 2006 es una 'perfumería'. Tal y como anunció la enóloga, los vinos cambian tremendamente con los minutos. «Es una experiencia con blancos de una bodega de tintos, pero tanto en unos como en otros el objetivo es idéntico: adaptar las variedades a nuestro suelo y hacer el vino posible lo mejor posible, es decir, el vino de nuestra finca y de nuestras uvas».
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