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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 24 mayo 2012

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El sector apuesta por las reservas de última hora para mejorar los datos registrados el primer tramo del año
02.07.09 -

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Corren tiempos duros para todos, y el sector turístico no es ninguna excepción. Contagiado por el estado económico (y anímico) general, los alojamientos riojanos tienen en la incertidumbre el peor de los clientes. Mientras en temporadas precedentes las reservas eran generalizadas y el número de turistas razonable para un destino como La Rioja, esta vez todo son dudas, expectación, elucubraciones y recorte de gastos a consecuencia de la crisis.
Los datos oficiales confirman el debilitamiento. De acuerdo con la información del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número viajeros llegados hasta los establecimientos hoteleros de la comunidad autónoma entre enero y mayo del presente año roza los 185.000, cuando en el mismo periodo del pasado año superaron los 202.000. En otras palabras: se ha producido un descenso próximo al 9% que, en cualquier caso, mejora el 12% de media nacional.
El índice de pernoctaciones denota una tendencia similar habiendo pasado de más de 346.000 en el primer tramo del 2008 a poco más de 320.000 en el mismo periodo del ejercicio actual con un retroceso por tanto de casi el 7%.
Peculiaridades
Los hoteles riojanos, en todo caso, rechazan acogerse al pesimismo y confían en mitigar los malos resultados cosechados hasta el momento con un presumible repunte en la campaña de verano. «Las cifras de los primeros meses del año no son muy halagüeñas y van parejas a la tendencia nacional derivada de la coyuntura económica», reconoce el responsable de la Asociación de Hoteles de la FER, Jaime García-Calzada, al tiempo que confía en el efecto que pueda deparar una circunstancia cada vez más común: las reservas de última hora. «La incertidumbre que atenaza al viajero hace que no se decida hasta ultimísima hora por un destino y un hotel concreto», contextualiza García-Calzada. Y añade: «Así como hace unos años la planificación era mayor y las reservas muy anticipadas, ahora se espera por lo general hasta tres o incluso dos días antes de partir para contratar las habitaciones».
Las esperanzas del sector en la campaña de verano que acaba de arrancar se conjugan con las especiales características de La Rioja y el hecho de que no se conciba como un destino de larga estancia. «Es más bien un lugar de paso entre el eje cantábrico y el mediterráneo y las estancias medias, por norma general, son cortas: de entre dos y tres noches, a lo sumo», comenta el portavoz de los hoteleros.
Precios
Todo ello explica que los meses estivales no estén valorados como la temporada álgida de demanda en Logroño y Rioja Baja. Algo que sí se percibe en buena parte de los establecimientos de Rioja Alta donde la oferta turística es mucho más pronunciada en julio y agosto.
El complejo escenario al que se enfrenta el sector hotelero de la comunidad autónoma se conjuga con otro hecho: la congelación cuando no el abaratamiento de las tarifas. García-Calzada recuerda que durante el pasado mes de junio Logroño destacó como la capital de provincia española con las más baratas de todas sus homólogas. El responsable del sector en La Rioja justifica esta coyuntura en razón de las variables que convergen en la actual situación económica. «El descenso de la demanda hace que, inevitablemente, la oferta deba reaccionar para contrarrestar en la medida de lo posible ese descenso del número de viajeros registrado en los últimos meses», indica.
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