Es una de las obras de mayor envergadura y empaque de las que han sido acometidas en La Rioja. Se trata de la mejora y ensanche de la carretera autonómica LR-113, que comprende desde la N-232 en Cenicero hasta el límite con la provincia de Burgos. Las obras se iniciaron en la última estación otoñal y está previsto su culminación el próximo mes de agosto. Las obras, con una inversión de 4,7 millones de euros, han supuesto el desmoronamiento de 240.000 toneladas de rocas, o lo que es lo mismo 100.000 metros cúbicos, a fin de poder ampliar la anchura de la calzada,
El director general de Carreteras de La Rioja, Antonio García Cuadra, apuntó que el fin de la obra «es mejorar la seguridad vial». La calzada de esta vía era ya muy antigua con un trazado deficiente con curvas de radio mínimo y que dificultaba el tránsito de vehículos pesados. Las obras actualmente «se están acometiendo en el tramo comprendido entre Anguiano y la carretera LR-333 (puente de Viniegra). Se encuentran en un estado muy avanzado en el tramo entre la Venta Macario y la Venta de Goyo», explicó el responsable regional, que fija esta semana para que se concluya este tramo específico.
Para García Cuadra las citadas obras «están destinadas a mejorar el trazado y ensanchar la plataforma, además de mejorar la señalización horizontal y vertical y la estabilización de los taludes de las rocas, en una zona en donde frecuentemente, sobre todo en los meses de invierno, se producían numerosos desprendimientos».
Las obras supondrán el desmoronamiento de 240.000 toneladas de roca y tierra. Para estos trabajos se usa una espectacular maquinaria de más de 40 metros de altura, procedente de Soria, que permite «llegar a las zonas que presentan riesgos de desprendimientos» destacó García Cuadra.
Nuevo puente
En las obras, destaca la variante que se ha realizado en el barranco del río Rigüelo, con la construcción de un nuevo puente que «evita un tramo con una curva reducida de trazado y que presentaba problemas al no permitir el cruce de dos vehículos». Una vez reestablecido este puente se permitirá asimismo la circulación de vehículos por el antiguo trazado.
Para García Cuadra la citada carretera «presentaba dos problemas: la viabilidad invernal y el riesgo de desprendimientos ante los cambios bruscos de la climatología, que han obligado al corte de la vía en varias ocasiones durante los últimos años».
Por su parte, el ingeniero director de las obras, José Miguel Mateo, comentó que las mejoras a lo largo de este tramo de 5,3 kilómetros «podría reducir un tiempo en su recorrido de unos cinco minutos, y lo que sí aumentará es la seguridad». Es decir, si antes de que se ejecutara este proyecto de infraestructuras se circulaba entre los 40 y 50 kilómetros por hora, una vez finalizadas las obras se podrá llegar a los 80 kilómetros por hora.