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El circuito de L'Ametlla del Vallés acogió, hace 80 años, el Gran Premio de Europa, primitivo antecedente del Mundial de MotoGP
13.06.09 -
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Cataluña es una de las zonas de España donde más arraigado se encuentra el motociclismo. Podemos decir sin que resulte exagerado que existe una cultura de la moto que no tiene parangón. Por cuestiones deportivas, por cuestiones industriales, por costumbre en el uso cotidiano de la moto, Cataluña respira motociclismo por todos sus poros. No es de extrañar que los aficionados catalanes lleven disfrutando del motociclismo al más alto nivel desde 1929, cuando la región albergó el Gran Premio de Europa, el primitivo antecedente del Mundial de MotoGP. El Gran Premio de Europa, organizado por la FICM (Federación Internacional de Clubes Motociclistas), que posteriormente daría paso a la FIM (Federación Internacional de Motociclismo), se disputaba a prueba única. Se concedió la organización al Real Moto Club de Cataluña, que solía realizar pruebas en el circuito urbano de Pedralbes, en la propia ciudad de Barcelona.
Sin embargo, la escasa longitud de Pedralbes, algo más de cuatro kilómetros, invitó al RMCC a llevar la carrera a un circuito de 16 kilómetros en la comarca del Vallés, en un trazado encuadrado entre Granollers, Caldes de Montbui, Sant Feliu de Codines y L'Ametlla de Vallés. Es decir, no lejos de donde se encuentra enclavado el Circuit de Catalunya, escenario de este Gran Premio. Ochenta años después, el acontecimiento motociclista más importante de Cataluña mantiene sus raíces en la misma tierra.
Las carreras de motos han tenido siempre una larga y honda tradición en Cataluña. En los años 30 se desarrolló una intensa actividad, y fue precisamente en esa época cuando comenzó a emplearse un circuito urbano que se convirtió en la referencia del motociclismo: Montjuïc. Además, se daba la circunstancia de que Cataluña tuvo un amplio tejido industrial en el que también creció la industria de la moto, con lo que el mundo de las dos ruedas se encontró siempre profundamente arraigado en esta comunidad.
Montjuïc fue el escenario del Gran Premio de España durante muchos años. El Mundial pisó territorio español en 1951, en su tercera temporada, y se mantuvo en Montjuïc hasta 1955. Tras un periodo de inactividad, el Gran Premio de España regresó ya definitivamente a nuestro país en 1961, y desde entonces siempre hemos disfrutado de una prueba del Mundial. Montjuïc albergó el Gran Premio hasta 1976. A partir de 1969 se alternó con el circuito del Jarama, la primera pista permanente que tuvimos en territorio nacional; los años pares la carrera se organizaba en Montjuïc, y los impares en el Jarama. Así se mantuvo hasta la última edición de la cita barcelonesa, 1976.
En la montaña
Montjuïc era un bello escenario, enclavado en la montaña barcelonesa, pero tenía el serio inconveniente de las pistas urbanas: resultaba excesivamente peligroso. Y más aún según fue avanzando la técnica y las motos se hicieron más potentes y veloces.
En 1974 se produjo un gravísimo accidente durante el Gran Premio: un bombero cruzó la pista para asistir a un piloto accidentado y falleció arrollado por otro competidor. Fue una tragedia, una de tantas que, desgraciadamente, casi formaban parte de lo cotidiano en aquellos días de carreras. Poco a poco los circuitos urbanos fueron en desuso, aunque en el caso de Montjuïc fue el accidente del Gran Premio de Fórmula 1 de 1975, cuando el coche de Rolf Stommelen voló por encima de las barreras y fallecieron cuatro espectadores, el que marcó su fin como escenario del Gran Premio motociclista.
Aún se disputó una edición más, la de 1976, pero desde entonces la carrera se trasladó al circuito del Jarama. Montjuïc siguió activo, dedicado exclusivamente a las 24 Horas de Resistencia, una prueba de larga tradición, pues venía desarrollándose desde el año 1955. Las 24 Horas se convirtieron en una de las pruebas fundamentales del Mundial de Resistencia, que primero fue Europeo de 1975 a 1980, y posteriormente Mundial. Sin embargo, la peligrosidad del trazado también fue evidente. Los accidentes sufridos terminaron por apartar a Montjuïc del calendario a partir de 1983, y en 1986, a raíz de la muerte de Mingo Parés en las 24 Horas, el circuito quedó definitivamente cerrado.
Pero nadie en Barcelona reniega de las motos por ello. Montjuïc está en el recuerdo de todos, aficionados y pilotos, por los buenos momentos vividos. Sólo cinco años después del cierre de Montjuïc, en 1992, el Circuit de Catalunya acogió su primer Gran Premio, bajo la denominación de Gran Premio de Europa, y a partir de 1996 como Gran Premio de Cataluña. Y desde entonces la visita al Circuit se ha convertido en una tradición, en un obligado regreso a las raíces.

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