Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

Sociedad

CRÍTICA DE TOROS

06.06.09 -
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
L a despedida de Esplá fue épica. Por todo. Por su carga y su rito ceremoniales: una ovación crujida al verlo asomar; todavía más rota la ovación al final del paseo, y tanto que no pudo resistirse Esplá a salir para corresponder, y sacar de paso con él a Morante, que, destocado, se sumó al coro de palmas de ley.
Una tarde de enredadísimo viento que sólo vino a aplacarse a capricho durante la lidia del cuarto de corrida, el último que iba a matar Esplá en sus casi cien tardes de toros en Madrid. La última faena fue seguramente la mejor de las muchas buenas que en tantas tardes haya firmado en Madrid al cabo de casi treinta años.
La más redonda y lograda, la más inspirada pero la más sencilla también, la más cabal, sutil, medida y completa. El chorro fue espléndido, el toro agradeció el ritmo y el trato. La gente se puso de pie, se entonó el coro mexicano del «¡Torero, torero!» Cayó tendida y trasera la espada, por bravo no rodó el toro. Se vino abajo la plaza al caer el toro. Dos orejas, casi el rabo. Era indescriptible el gesto de felicidad de Esplá durante la vuelta al ruedo, que acabaron siendo dos por plebiscito popular. Sombreros, prendas, flores, cigarros. Como en los días de oro.
Morante le brindó a Esplá el quinto de la tarde con sencillez precisamente. Y cariñosamente. Pero Morante se llevó el lote endiablado de la tarde y, pese a su firmeza en el quinto toro, no pudo ser el Morante que quería ver la gente. Castella estuvo hecho un jabato formidable: ni el genio del tercero, siempre a la defensiva, ni la manera de puntear y protestas del sexto lo frenaron. Ni el viento que lo dejó una vez y otra en evidencia. Nunca más cierto el dicho de «jugarse la vida».
Banesto: Tenemos lo que todos quieren: Nuestro Depósito Selección
larioja.com en Facebook
Vocento
SarenetRSS