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Mundo

03.06.09 -
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«Podríamos haber estado allí, en el avión accidentado». Un día después de conocerse la noticia del siniestro del Airbus A330-200 de Air France-KLM en aguas del Atlántico, Asier Elorriaga seguía ayer conmocionado. Dividido entre el horror de la tragedia y el alivio de haber escapado de ella. Y no es para menos, ya que este joven bilbaíno de 28 años -futbolista que milita en el Sestao River de Segunda B- y su mujer se han salvado del desastre por un golpe de fortuna. «La verdad es que yo no sé si creer en el destino o no, pero está claro que hemos tenido mucha suerte», admite.
El matrimonio viajó la semana pasada a Brasil para asistir a una boda y disfrutar de unas merecidas vacaciones después de una larga temporada de trabajo. El domingo por la tarde -hora local brasileña- regresaron al aeropuerto Tom Jobim de Río de Janeiro para emprender el camino de vuelta a casa, sin imaginar la terrible tragedia que estaba a punto de suceder. Dos meses antes habían hecho las reservas. «Primero miramos los de Iberia, pero se nos escapaban del presupuesto, así que cogimos los billetes del vuelo de Air France, el que ha tenido el accidente. Una compañera de trabajo me comentó días después que con los puntos de la Travel los viajes salían más baratos. No los usamos para nada y decidimos comprobarlo. Al final nos venía mejor así que cancelamos los tickets de Air France y cogimos los del vuelo de Iberia», relata con una mezcla de asombro y estoicismo. «¡Benditos puntos!».
A pesar de la inmensa fortuna que han tenido, el impacto por lo ocurrido les ha afectado profundamente. «Lo peor es cuando vemos las imágenes de los familiares desolados en el aeropuerto a la espera de noticias. La gente habla del miedo a volar pero al final si tienes un accidente, tú no te enteras. Yo creo que lo peor es para tus seres queridos. Yo siento un gran alivio por mis familiares», desvela.
Juntos en la terminal
Su vuelo salió casi al mismo tiempo que el AF-447 accidentado. «Coincidimos con esa gente en el aeropuerto. No es sólo que podríamos haber estado en ese avión, es que les vimos poco antes de despegar. Evidentemente en esos momentos no piensas en nada de todo esto. No te imaginas que algo así vaya a suceder, pero a posteriori te hace verlo todo de otra forma», apunta. El aparato de la compañía francesa tenía previsto aterrizar en París poco después de las 11.00 de la mañana del lunes. El de Iberia lo hizo sobre las 10.00 en Madrid. «Nosotros no sabíamos nada. Cuando bajamos del avión, encendimos los móviles y teníamos muchas llamadas. Hablé con un compañero de trabajo y me contó lo que había pasado, así que llamé a mis padres rápidamente. Ellos ni se habían enterado. Les dimos el susto nosotros mismos», recuerda. Por suerte, para esta pareja de Bilbao todo ha quedado en eso, un susto que no olvidarán jamás
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