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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

Sociedad

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La Infanta Cristina realizó ayer un viaje de trabajo a Logroño para presentar el nuevo programa social de La Caixa

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El presidente de La Rioja, Pedro Sanz, dio la bienvenida a la Infanta Cristina nada más llegar al 'palacete' regional, donde presentó el nuevo proyecto de La Caixa./ J. RODRÍGUEZ
La presencia de la Infanta Cristina aportó ayer un punto de máxima expectación a la presentación en Logroño del nuevo proyecto social de La Caixa, dirigido a cuidadores de personas dependientes. Más allá de su condición real, la Duquesa de de Palma acudió al encuentro con el presidente regional, Pedro Sanz, y la consejera de Servicios Sociales, en su condición de responsable del Área Social de La Caixa, lo que marcó el carácter privado y discreto de su visita.
Esto hizo que su llegada al 'palacete' regional se realizara casi de incógnito, sin la legión de seguidores y curiosos que suelen acompañar las visitas de la familia real. Eran las 12.25 del mediodía cuando Doña Cristina se bajó de un BMW, procedente de Pamplona, a donde llegó en un vuelo regular. Por delante, antes de regresar de nuevo a Barcelona a las 5 de la tarde (el protocolo tenía esta indicación), le quedaban tres intensas horas en Logroño.
Con Sanz y Loza
La agenda comenzó con una audiencia por separado con Pedro Sanz y Sagrario Loza en el 'salón rojo' y continuó en la sala de prensa en un encuentro con los medios de comunicación, donde en la distancia corta se pudo confirmar que la Infanta es una mujer de altura.
Desde la tribuna donde presentó el programa 'Un cuidador: dos vidas' intercambió gestos de complicidad con sus colegas de La Caixa sentados en primera fila, ojeó de soslayo la ornamentación de la sala noble y, tras la intervención de Pedro Sanz en la que expresó la lealtad, el cariño y la gratitud de La Rioja hacia la Casa Real, no dudó en acercarse a saludar a los periodistas uno por uno.
A la prensa no se le permitió hacer preguntas, ni plantearle cuestiones que hubieran permitido conocer detalles de sus proyectos más inmediatos que le sitúan en breve en Washington con su familia o de su futuro profesional en La Caixa, entidad en la que empezó a trabajar en 1993 y con la que al parecer seguirá colaborando desde EEUU. No hubo preguntas, pero el semblante sereno y alegre de la Infanta Cristina decía mucho del buen momento personal por el que atraviesa y del que puntualmente dan información las revistas del corazón.
Ayer también se pudo ver a una Infanta muy estilizada y fiel a su estilo sobrio, pero sin perder el atractivo y la elegancia. Para la ocasión vistió un sencillo traje-chaqueta gris, complementado con un gran broche antiguo y el cabello liso.
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