Ayer, el Palacio pudo ver un puñado de razones por las que el Clavijo tiene derecho a optar a todo. Lo pudo ver bastante gente: la de ayer fue una de las mejores entradas de los últimos años. A la directiva le funcionó poner precios populares y regalar invitaciones a los socios. Sería bueno que repitieran apra el play off: el equipo necesita la presión del úblico, y es ahora o nunca.
El caso es que ese público numeroso pudo ver unas cuantas de las virtudes del equipo. Quizá la principal: el juego coral. Howard y Navarro llevaban unas semanas a un nivel máximo, sobre todo de cara a canasta. Ayer no estuvieron tan finos, pero en el Caja Rija de Jesús Sala hay oportunidades y balones para todos. Ayer, fue Deforrest Riley-Smith quien asumió las responsabilidades atacantes. El alero americano tiene capacidad y muñeca para anotar, aunque a veces se echa de menos que las explote algo más.
Los dos primeros cuartos se pasaron en un santiamén, y eso suele ser señal de baloncesto rápido y vistoso. El Caja empezó algo mejor, con una efectivad en triples desconocida (5/5 en el primer cuarto) con duelo anotador entre Deforrest y el ourensano Axton.
El Caja iba poquito a poco ambriendo ventaja, hasta que llegó un 30-22 al poco de empezar el segundo cuarto.
Orgullo azul
Pero este Ourense, hecho para ascender y baqueteado por los problemas económicos (sus jugadore llevan 5 meses sin cobrar) tiene un orgullo que ayer demostró con creces. Primero, cuando en el segundo cuarto levantaron esa ventaja con un 0-10 que les iba a poner por delante 30-32. Fue fugaz, e iba a ser la última vez que los azules mandaran en el marcador. Al descanso, igualdad: 43-40.
Si el Caja rioja puede aspirar al ascenso en el difícil camino del play off es porque puede jugar minutos de baloncesto como los del tercer cuarto. Los riojanos engancharon 10 de una defensa sencillamente espectacular, que apenas permitía que los gallegos miraran el aro. El fruto fue un parcial de 17-0, que se llevó el marcador desde un 49-45 hasta un 66-45.
En este momento tuvo particular importancia Sidao de Santana, un hombre capaz de galvanizar el esfuerzo defensivo de sus compañeros tanto como al público.
El Caja Rioja, viéndose 20 arriba, cometió el error de creer que la cosa estaba hecha. Y no. Ourense ofreció otra muestra de orgullo, y fue la última de la temporada para una plantilla que se disgrega. Diez minutos de presión por todo el campo, asfixiando a unos cajeros que perdían demasiados balones y consentían demasiados tiros cómodos. Y Ourense tiene caliad como para no desaprovechar esos tiros. Así, la diferencia fue cayendo gota a gota hasta que, a uno y medio del final, era sólo de 4 puntos.
Pero el Caja no falló en la ruleta de tiros libres, y aguantó el tipo. Ahora toca empezar de nuevo: toca ir a por más.