Tras un agitado proceso negociador que ha durado varios días, el pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) nombró ayer presidente de la Audiencia Nacional al magistrado del Tribunal Supremo Ángel Juanes. La designación se alcanzó por la mínima, once votos contra diez, y gracias a que la última reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) olvidó incluir la presidencia de ese tribunal central entre las plazas cuya cobertura requiere una mayoría reforzada de tres quintos de los miembros del Consejo.
La elección de Juanes parecía segura desde que la Comisión de Calificación incluyó su nombre en la terna que superó el corte inicial. En expresiva frase de un vocal del CGPJ, «en realidad, el acuerdo es dejar la Audiencia Nacional en sus manos», al entender la mayoría de la institución que es la persona idónea para recuperar el control sobre un órgano judicial que en los últimos meses había vuelto a ocupar posición protagonista en cuanta polémica político-judicial se desata.
De hecho, la candidatura de Juanes fue inducida desde el propio consejo. Vocales como Margarita Robles, según fuentes de la institución, jugaron un importante papel como promotores. El propio magistrado lo reconoció ayer: «Me llamaron del Consejo y desde diversos sectores me plantearon la posibilidad de pedir la Audiencia, me lo pensé y vi que podía ser un cambio total en mi vida, desde una perspectiva nueva».
Pero, a última hora del miércoles, el acuerdo tácito se rompió por el reparto de las numerosas plazas vacantes en el Supremo, sobre todo en la Sala Segunda de lo Penal, que debían ser cubiertas en la misma reunión plenaria de ayer. Al final, Juanes obtuvo once votos procedentes del sector progresista, de vocales apoyados por los nacionalismos catalán y vasco, y del presidente del consejo, Carlos Dívar.
El sector conservador se arremolinó en torno al actual presidente en funciones de la Audiencia Nacional, Carlos Lesmes, que obtuvo nueve votos, mientras que un vocal disidente del grupo progresista dio su voto a la magistrada Elisa Veiga.
Antes de llegar a la votación, fue preciso acordar que un magistrado del Supremo, máxima categoría de la carrera judicial, puede ser presidente de la Audiencia Nacional, plaza que la ley reserva para magistrados a secas. Frente a los reacios se impuso el precedente de Antonio Bruguera, miembro del alto tribunal que obtuvo una plaza en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña a la que concurrió por motivos personales.
Pasadas las 14 horas, Juanes fue elegido por fin presidente de la Audiencia Nacional. Según vocales del CGPJ, su candidatura vino avalada por su experiencia de amplio espectro. Nacido el 22 de octubre de 1947 en la localidad toledana de San Pablo de los Montes, ingresó en la carrera judicial hace 31 años. Ha sido juez de instrucción en Don Benito y Mérida (Badajoz) y en San Sebastián (Guipúzcoa). Además, ha sido magistrado de Trabajo en Sevilla, magistrado de la Audiencia Provincial de Cáceres, presidente de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Badajoz y letrado del Tribunal Constitucional. Y conoce a la perfección las funciones gubernativas en los órganos judiciales, ya que ha presidido el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura. Desde este último puesto accedió a la Sala Quinta, de lo Militar, del Supremo.