
El nuevo colector garantiza que las aguas residuales de las industrias de la margen izquierda del Ebro lleguen limpias al río,. en la imagen aérea el polígono de Cantabria./JUSTO RODRIGUEZ
El Gobierno de La Rioja ha invertido más de 3,5 millones de euros en dos instalaciones complementarias a la depuradora de aguas residuales de Logroño para, por un lado, mejorar el tratamiento de los vertidos de industrias y, por otro, producir fangos adaptados a la futura normativa europea. La consejera de Medio Ambiente, Aránzazu Vallejo, ha inaugurado hoy estas instalaciones, un colector situado en el polígono industrial Cantabria y una línea de higienización de fangos dentro de la depuradora de la capital riojana.
Vallejo ha estado acompañada por la presidenta del Consorcio de Aguas y Residuos de La Rioja, Rosa Oliván, y por el gerente de esta sociedad, Juan José Gil.
El nuevo colector del polígono Cantabria está ubicado donde ya existía otro desde hace más de treinta años que, prácticamente, no llegó a funcionar, han explicado los responsables del Consorcio.
Este colector, en el que se han invertido más de 1,8 millones de euros, recogerá todas las aguas residuales de las industrias -actuales y futuras- de la margen izquierda del Ebro; de hecho está preparado para un caudal de 310 litros por segundo y en la actualidad se generan en la zona 190 litros por segundo.
El Ejecutivo riojano ha optado por realizar este colector, en lugar de construir una depuradora nueva para el polígono, que hubiese elevado el presupuesto a 5 millones de euros.
En cualquier caso, ahora se garantiza que las aguas que lleguen al colector sean tratadas conforme a la legislación europea y, además, por si hubiese vertidos de materias peligrosas -cada industria debe garantizar que no es así- se realiza una medición constante de los componentes que recibe el colector.
Si alguno de los elementos detectados -como el PH o la conductividad- llega a niveles considerados peligrosos también se ha incorporado al colector un "canal" al que se desviaría ese agua en lugar de transportarla a la depuradora.
Para ese "transporte" -un bombeo, en realidad- del agua se ha instalado una tubería por la orilla del Ebro, que cruza el río frente a la depuradora por debajo del lecho del río, a diez metros, para evitar un daño medioambiental.
Dentro de la depuradora, con una inversión de 1,7 millones de euros, se ha incorporado una línea de higienización de fangos que permitirá que éste producto -la materia sólida resultante de tratar el agua residual- pueda ser utilizado como fertilizante agrícola.
En realidad, esto ya se hace, pero una directiva europea próxima a entrar en vigor obligará a que los fangos sean tratados a 70 grados de temperatura -para eliminar partículas nocivas-, el doble que en la actualidad, para lo que se ha habilitado la nueva línea.
Esta instalación puede tratar 500 metros cúbicos diarios de agua, que producen 4.700 toneladas de fango tratado.
Los agricultores de los alrededores de Logroño son los que pueden aprovechar esos fangos en el abonado de campos, algo similar a los que se hace con el compost que sale de las depuradoras de Calahorra y Nájera.
Tras visitar las instalaciones la consejera ha subrayado la importancia de la conexión del colector del polígono Cantabria y la depuradora "sin haber realizado ningún efecto en el río" y ha recordado que la inversión del Ejecutivo riojano en depuración de aguas en los últimos años alcanza los 130 millones de euros.
Con ellos, ha dicho, no sólo se cumplen las directivas europeas sino que "estamos en disposición de llegar a municipios pequeños y de ser los españoles que tengamos los ríos en mejor estado".