El académico Antonio Muñoz Molina y el ganador, Martín Casariego Córdoba, presentaron anoche, en Madrid, la novela premiada en el II Premio Logroño de Novela, La jauría y la niebla, editada por Algaida.
«Las novelas tienen que seducir y atraer con la verdad del mundo que cuentan» y en el caso de La jauría y la niebla el lector «descubrirá un mecanismo extraordinaria de narración». «Su singularidad está en el equilibrio de contar el mundo tal como es y al mismo tiempo hacer un cuento, un relato de la experiencia».
Estas fueron algunas de las palabras que Antonio Muñoz Molina dedicó a esta obra, II Premio Logroño de Novela, del escritor Martín Casariego, al que el académico al terminar su lectura le llegó a decir que «había escrito un novela de terror», ya que se atrevió con uno de las realidades más graves de nuestra sociedad, el acoso escolar.
Un tema que novela, a través de 3 personajes, un adolescente víctima de este maltrato, su hermano pequeño, y un escritor que, pese a cruzarse con los otros personajes no ve fácilmente sus historias. Una obra escrita «con valentía y veracidad», señaló Muñoz Molina, que es «un ejemplo claro» de que esta «realidad podía ser contada como no ficción si hubiera vergüenza de contar el mundo tal como es», y exponer como «el totalitarismo bondadoso o la dictadura de la virtud es más vil y dañina» que otras posturas entendidas como males por la sociedad.
«No es un invento»
El alcalde de Logroño, Tomás Santos, que acudió a la presentación oficial de la novela, junto al presidente de la Fundación Caja Rioja, Fernando Beltrán, se mostró muy satisfecho de la breve pero importante andadura del Premio Logroño de Novela, y «estamos encantados de que en esta edición se haya quedado ganador Martín Casariego». Un galardón que ha sido implantado para «dar un premio a un novelista importante, que tiene fundamento, y también, no lo vamos a negar, para que el nombre de la ciudad de Logroño recorra los ambientes culturales de España y del mundo a ser posible».
La jauría y la niebla «es una historia de acoso escolar y de cómo éste no sólo afecta a la víctima sino a los de alrededor», comenta su autor, en este caso al niño pequeño que sospecha lo que le ocurre a su hermano, o imaginando qué le ha vivido en el pasado el personaje del escritor.
«Creo que el acoso escolar ha existido siempre, no es un invento de nuestros días, basta con mirar hacia atrás, pero es bueno que ahora se le esté empezando a dar la importancia que tiene», porque además «lo terrible es que tenga lugar donde se manda a los niños a recibir una educación y donde tienen que aprender a respetar a los demás y a convivir».
Sumerge, pues, su narración en «cómo es invadido por la ideología ese tiempo atemporal de la infancia» y el joven «se ve condenado a formar parte del grupo, de la maquinaria, o ser señalado si sale de él», apuntó Muñoz Molina, y, por cierto, si es así, como se observa en los casos reales de acoso, «no siente indignación, sino que se siente culpable».
El premio está copatrocinado por la editorial Algaida, la Fundación Caja Rioja y el ayuntamiento logroñés, y desde las tres entidades «hemos hecho una apuesta fuerte con la que vamos a continuar y ya podemos anticipar que ya se está trabajando en la tercera edición», anunció el alcalde, y pronto se va a desvelar quien será el presidente y los miembros del III Premio Logroño de Novela.