El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica , durante su comparecencia en la Comisión Mixta de Relaciones con esta institución, celebrada en el Senado./ Efe
La respuesta de los grupos
La portavoz del PP en la Comisión Mixta, Begoña Contreras, ha criticado la difusión pública de este informe que ha tildado de "desolador" y ha preguntado al Defensor por qué no se habían puesto antes en conocimiento de la Fiscalía algunas de las irregularidades señaladas. Según Aguilar, no se acudió a la Justicia antes porque no había hechos "constitutivos de delito", aunque sí indicios "preocupantes" de que "algo estaba ocurriendo".
El portavoz del PSOE, Miguel Angel Heredia, ha puesto el acento en la necesidad de apostar por un modelo de acogimiento familiar en lugar de los centros de acogida y ha expresado su preocupación por el grado de generalización de medidas como la contención mecánica y el aislamiento, lo que según la Oficina del Defensor del Pueblo no ocurre en todos los centros, porque las prácticas son diversas y los modelos difícilmente homologables entre sí.
De parte de IU, Gaspar Llamazares, ha señalado la "privatización descarada de un sistema tan delicado" como el de la protección del menor y ha apuntado que "si nadie se plantea la privatización del sistema penitenciario, cómo es posible que se haya privatizado la protección de menores". En su opinión, es necesario un cambio de modelo para la atención de los jóvenes que tienen problemas de conducta, posición en la que ha coincidido el senador del Grupo Mixto Pedro Torres, quien además ha cuestionado la legalidad de las medidas de contención reflejadas en el informe y la medicación sin consentimiento del menor que según el texto se está aplicando en algunos centros.
Por último, la vocal de CiU, Montserrat Surroca, ha incidido en que se debe "reflexionar porque las luces y sombras que recoge el informe deben contextualizarse" dado que describe "situaciones muy complejas".
Presenta el resultado de una investigación en 27 de los 58 centros para jóvenes con problemas de conducta que hay en España
El informe se abrió tras las denuncias de jóvenes internados, así como por las quejas de educadores de estos centros
El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, ha cuestionado el nivel ético de determinados métodos que se aplican a menores con trastornos de conducta y en dificultad social. Lo ha hecho ante la Comisión Mixta del Senado, donde ha presentado el
informe sobre los centros de menores, en el que se han analizado 27 de los 58 existentes.
En él, se destapa irregularidades en la atención a los niños internados, como vulneraciones de derechos y castigos "desproporcionados". Según ha declarado el propio Múgica, se trata de "un aguafuerte: un claroscuro sobre la situación de los menores que están ingresados en centros de acogimiento residencial".
"Hemos examinado de cerca un sistema que no está dando los frutos esperados, un sistema cuya financiación supone además un cuantioso esfuerzo económico para la administración y para la ciudadanía (3.810 euros de media mensual por cada menor) un sistema abandonado a la inercia de unos poderes públicos que incumplen a veces sus funciones de vigilancia y tutela, que no garantiza suficientemente los derechos de los menores y que, en ocasiones, incluso les aplica tratamientos que no son los más adecuados a sus necesidades", ha denunciado.
A continuación, Múgica ha enumerado las deficiencias encontradas en algunos de los centros: se prohíbe a los menores la asistencia a centros educativos, se les administra medicación psiquiátrica contra su voluntad y sin ajustarse a la ley reguladora de la autonomía del paciente, se imponen como castigo determinadas medidas de contención o aislamiento, y a veces se efectúan registros personales obligándolos a desnudarse completamente.
La Oficina del Defensor no sólo ha basado sus pesquisas en las denuncias de los jóvenes internados, sino también en las
quejas de sus familias y de educadores "que trabajan o trabajaron" en estos centros.
Continúan las investigaciones
En cuanto a la publicación en los medios de comunicación del contenido íntegro del informe dos semanas antes de la presentación oficial ante el Senado, el el Adjunto Segundo al Defensor del Pueblo, Manuel Aguilar, ha negado que hubiera filtraciones y explicó que la institución "no puede controlar" ni el registro público del Congreso donde se introdujo el informe, ni las copias enviadas a diputados, ministerios, consejeros y Fiscalía.
El
Fiscal General del Estado ha acordado la apertura de diligencias preprocesales y las oportunas investigaciones sobre las situaciones descritas.