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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cultura

CRÍTICA DE MÚSICA

Ya saben que 2009 es un año de centenarios -Haendel, Haydn, Mendelssohn- y va a ser frecuente ver sus obras programadas en las salas de concierto. España aporta dos nombres excepcionales a estas conmemoraciones, Isaac Albéniz y Francisco Tárrega

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Ya saben que 2009 es un año de centenarios -Haendel, Haydn, Mendelssohn- y va a ser frecuente ver sus obras programadas en las salas de concierto. España aporta dos nombres excepcionales a estas conmemoraciones, Isaac Albéniz y Francisco Tárrega, ambos fallecidos en 1909, amigos y admiradores mutuos, que representan la cima de la pianística española el primero y la definitiva incorporación de la guitarra española a las salas de concierto internacionales el segundo.
En cierto modo se fundieron ambos nombres en el precioso concierto ofrecido en el Conservatorio logroñés el pasado lunes, organizado por esa joven y activa asociación musical, ConTrastes, dedicada a promocionar el mundo de la guitarra, que además ha asumido la dura tarea de mantener la organización del Festival de Plectro. El tema ya es bastante original: dedicar un concierto de guitarra a Isaac Albéniz, que no escribió una sola nota para ese instrumento, es cuando menos peculiar, y desde luego no fue este un concierto al uso, en que el artista ha montado una serie de obras y las suelta al público con más o menos acierto.
Todo empieza mucho antes, cuando un joven y brillante guitarrista de nombre Javier Riba, catedrático, compositor e investigador musical, se sumerge a fondo en la vida y obra de Isaac Albéniz, estudia meticulosamente y con sumo cariño su relación con los guitarristas de su época y con los lugares que tan magistralmente retrata, analiza todas las transcripciones conocidas para guitarra de sus obras pianísticas, penetra en suma hasta en la piel y en el alma de esa figura romántica y fascinante que es Isaac Albéniz, para intentar la hazaña de transcribir para guitarra sola varias obras de la Suite Iberia, una cumbre de la pianística mundial plena de dificultades, que parecía imposible poderla expresar con un instrumento con muchos menos recursos como es la guitarra.
El resultado es verdaderamente espléndido y tenemos la suerte de que haya quedado plasmado en un CD editado primorosamente por Tritó S.L. con una toma de sonido excelente, una cuidada presentación y un folleto explicativo muy didáctico, que ha tenido críticas admirativas en los medios musicales y una gran acogida en el mundo de guitarra, y que por supuesto se lo recomiendo a Uds. muy vivamente.
En el concierto de Logroño interpretó Javier Riba varias obras para guitarra de autores contemporáneos de Albéniz, incluyendo las preciosas transcripciones de 'Granada' de Albéniz/Tárrega y 'Cádiz' de Albéniz/Llobet, para dar paso a una extraordinaria segunda parte con cuatro obras de la Suite Iberia, tres transcritas por el propio Javier Riba, 'Evocación', 'Almería' y 'El puerto' y otra realizada por Carles Trepat, 'El Albaicín'. La interpretación fue un derroche de sensibilidad, de virtuosismo y de gusto musical, con una rica gama de pulsaciones y de matices, que quedaban realzadas por el excelente sonido de su guitarra, una copia de las míticas guitarras Torres del siglo XIX.
Ya ven que no sólo en los grandes acontecimientos se disfruta de la buena música: hay preciosas y recónditas joyas musicales muy al alcance de todos y esta fue una de ellas.
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