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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

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El partido de ayer se convierte en el más largo en la historia del torneo
31.01.09 -

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A las tres de la mañana de ayer (hora australiana), Nadal seguía atendiendo a los medios de comunicación. De hecho, en un momento dado se paró en la rueda de prensa y dijo: «¡Ahí va!, se me ha acalambrado la espalda». Se levantó, se agachó y ya: «Perdón, todo está bien».
Rafa tendrá 32 horas para recuperarse antes de la final. Antes de irse a dormir, cenó, se dio masajes de hielo y estiró en las zonas doloridas. Este sábado hará un poco de bicicleta para soltar y por la tarde peloteará «a ver si el cuerpo responde». Porque el esfuerzo al que ayer se sometió el balear fue titánico. Él y Fernando Verdasco libraron el partido más largo en la historia del Abierto de Australia: cinco horas y catorce minutos de juego intenso, preciso, vibrante y hermoso. La propia página web oficial del torneo así lo reconocía: «De largo, el tenis más asombroso que se ha visto este año». Y un partido destinado a romper marcas: el Boris Becker-Omar Camporese del año 1991 había sido, hasta ayer, el más largo jamás jugado en el Abierto de Australia, con 5 horas y 11 minutos. Andy Roddick y El Aynaoui se enzarzaron en el 2003 durante casi cinco horas. Pero Nadal y Verdasco han llevado su lucha al filo de las cinco horas y cuarto. Y lo que es indudablemente más meritorio, practicando un tenis de altísima calidad.
Con su nueva gesta, el tenista mallorquín se convierte en el cuarto español que alcanza la final del Abierto de Australia. De momento, Nadal accede al peldaño en el que ya estuvieron Gisbert (perdió ante Bowrey en 1968), Gimeno (cayó en 1969 con Rod Laver), y Moyá (no pudo con Sampras en 1997).
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