En su estudio, entregado a Cultura, los expertos detallan que hasta la década de los 70 existían en la cumbre del monte restos de una fortificación. Incluso hablan de una planimetría, fechada en 1968, que muestra la existencia de una torre cuadrada, con un doble recinto amurallado y unas dependencias. Asimismo, certifican la existencia de documentación según la cual Sancho El Fuerte, en el siglo XII, fortifica el enclave.
En la bibliografía consultada por los arqueólogos se menciona que en el entorno se recogieron cerámicas celtibéricas. Se trata de un «pequeño lote» que por aquel entonces se depositó en el Museo de La Rioja. En otro documento de 1570, aclaran, se señala la existencia de una aldea en El Corvo.
Restos destruidos
En 1973, durante una inspección, se detecta que se ha llevado a cabo una explanación del cerro debido al proyecto de urbanización Claros de Rioja, «rebajando en varios metros la cota donde se hallaban las ruinas». En aquel documento sólo se pudo advertir de sillares dispersos de arenisca y tres fragmentos de cerámica moderna a torno. El documento concluye que «es imposible emitir opinión sobre la importancia de los restos» porque están «totalmente destruidos». A raíz de este informe se permitió que continuasen las tareas de explanación. Otra documentación de 1977 menciona la existencia en el Museo provincial de cerámica celtibérica procedente del yacimiento.
En su trabajo de campo, realizado el año pasado, los arqueólogos constatan la antigua actividad extractora y la ausencia de restos de estructuras que pudieran relacionarse a la antigua fortaleza. En las laderas del monte los únicos restos son de escombros contemporáneos.
Por estos motivos, los arqueólogos consideran que el yacimiento se encuentra prácticamente desaparecido, al 99%, aunque recomiendan que en caso de obras se supervise la remoción de tierras.
Fernando Porres y Teresa Angulo son los arqueólogos responsables de la prospección superficial llevada a cabo el año pasado por la empresa ArqueoRioja en El Corvo. «No se vio absolutamente nada», explican.
En todos los casos, en la ficha entregada aclaran que la extensión del deterioro de los posibles restos mencionados en los estudios es del 99 por ciento. «Visualmente no se observa nada. Pero decimos 'prácticamente' porque podría caber la posibilidad remota de que haya algo. Por eso, aconsejamos un seguimiento en la remoción de tierras», recuerda Porres.
Angulo agrega que en caso de que en estas tareas se apreciara el menor indicio, automáticamente quedarían las obras paralizadas. La propuesta de los arqueólogos fue presentada a la Consejería de Cultura en diciembre del 2008, aunque ambos aclaran que los trabajos de prospección visual del monte El Corvo se iniciaron a principios de año, antes de que explotara la polémica por la construcción de la ecociudad entre el Gobierno regional y el Consistorio logroñés.
«Trabajamos en el término municipal de Logroño en general y no sobre El Corvo específicamente», advierte Angulo.