Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 10 febrero 2012

Región

CONSEJO de gobierno

En este nuevo decreto se refuerza el carácter educativo de los procesos, que serán simples y ágiles, tanto para prevenir como para sancionar determinados comportamientos
23.01.09 - 12:51 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Los consejeros Luis Alegre y Emilio del Río, esta mañana tras el Consejo de Gobierno. / DÍAZ URIEL
El Consejo de Gobierno de La Rioja ha aprobado hoy el decreto que regula la convivencia en los centros y los derechos y deberes de alumnos, profesores y familias, uno de cuyos principales objetivos es "dignificar la figura del profesor", ha afirmado hoy el consejero de Educación, Luis Alegre.
Alegre, ha presentado este decreto, que tipifica las conductas que afectan a la convivencia y el correspondiente procedimiento sancionador o corrector, de acuerdo a "conductas contrarias a la convivencia del centro" y a "conductas gravemente perjudiciales para la convivencia".
El decreto, ha añadido, pretende responder, "desde el punto de vista educativo, a las posibles situaciones que se dan en el día a día del ámbito escolar y, de ahí, la necesidad de regular las 'reglas del juego'; así como los derechos y obligaciones de profesores, alumnos y padres".
Ha reconocido que "La Rioja registra una buena situación en cuanto a la convivencia escolar", pero cree "fundamental crear mecanismos que regulen las posibles situaciones que se puedan plantear, así como los protocolos de actuación para resolverlos".
En este nuevo decreto se refuerza el carácter educativo de los procesos, que serán simples y ágiles, tanto para prevenir como para sancionar determinados comportamientos, según Alegre, para quien "uno de los principales objetivos que se pretende cumplir con esta nueva normativa educativa es dignificar la figura del profesor", al que se le reconoce como "autoridad pública".
El texto reconocer a la familia como la "primera y principal educadora de los hijos" y "corresponsable y garante del respeto a las normas de convivencia"; mientras que destaca la importancia de la institución escolar como "educadora en valores de convivencia".
Se concretan las normas y los principios que debe inspirar la convivencia y se establece la obligación de los centros de adaptar sus documentos -Proyecto Educativo, Plan de Convivencia y Reglamento de Organización y Funcionamiento- a lo dispuesto en el decreto.
También se fija la obligación de que en los Consejos Escolares de los centros se constituya una comisión de convivencia para garantizar la correcta aplicación del decreto y del Plan de Convivencia y se posibilita la creación de los Consejos del Aula para ordenar las actividades de la clase y la convivencia del grupo, con normas claras y sencillas.
Ente los derechos de los profesores figuran el respeto a su persona y la labor que desarrolla y a que su actividad docente se realice en condiciones de normalidad y en un clima de orden, disciplina y respeto de sus derechos, sobre todo al de su integridad física y moral.
Algunos de los deberes del profesorado son el respeto a la libertad de conciencia y las convicciones religiosas y morales y a la dignidad, integridad e intimidad de todos los miembros de la comunidad educativa.
Los alumnos tienen marcados cinco derechos, como recibir una formación integral que contribuya al pleno desarrollo de su personalidad y respeto de su identidad, integridad y dignidad; y seis obligaciones, como deber de estudio y esfuerzo; y de respeto al profesorado y hacia todos los demás alumnos.
Las familias, como principales responsables de la educación de sus hijos, tienen un capítulo dedicado a sus derechos, en el que se detallan quince, y deberes, con catorce.
El texto incluye los criterios para aplicar las medidas correctoras y sancionadoras de los incumplimientos de las normas, que deben tener un carácter educativo, garantizar el respeto de los derechos de los demás alumnos y procurar la mejora de las relaciones de todos los miembros de la comunidad educativa.
Se establece que los alumnos, o sus familias como responsables civiles, se harán cargo del coste económico de los daños que se produzcan intencionadamente o por negligencia; y, además, hay un apartado para las faltas de asistencia y el absentismo escolar.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
larioja.com on Facebook
Vocento
SarenetRSS